Sábado, 31 de Octubre de 2026

El puente que les falta a las ‘startups’

ColombiaEl Tiempo, Colombia 30 de octubre de 2026


Ana Carolina Murillo C


Ana Carolina Murillo C.
De cada diez ‘startups’ que llegan a Seed, apenas una logra pasar a Serie A. Ese es el embudo que muestra el Colombia Tech Report 2025-2026. Y hay un dato que da todavía más piquiña: en todo 2025, Colombia registró apenas dos rondas Serie A. Ahí vive buena parte del famoso "valle de la muerte": tenemos ideas, talento y emprendimientos, pero muy pocos logran convertir la validación inicial en crecimiento. La paradoja se hace más interesante. Colombia cayó del puesto 61 en 2024 al 78 en 2026 en el Índice Global de Innovación de la OMPI, mientras subió al 35 en el ranking de ecosistemas de startups de StartupBlink. Además, el Colombia Tech Report identifica 2.295 startups activas. El problema no parece ser crear. Es escalar. Y quizás estamos buscando la respuesta en el lugar equivocado. Hablamos de conseguir más inversionistas, cuando muchas startups también necesitan algo más simple y poderoso: empresas dispuestas a convertirse en sus clientes, socios y primeros escenarios reales de crecimiento. Pero no basta con invitarlas a un demo day o escuchar su pitch. Hay que aprender a trabajar con ellas, pensar con ellas y dejar que algo de esa relación transforme también a la empresa. Un artículo reciente de Harvard Business Review, de Evgeny Kaganer y Christoph Loch, ofrece una pista. Al comparar las transformaciones de GE y DBS, muestra que experimentar no sirve de mucho si el aprendizaje nunca modifica la organización. GE formó a miles de empleados en prácticas inspiradas en startups, pero buena parte de esos cambios chocó con la cultura existente. DBS, en cambio, convirtió sus experimentos en capacidades, nuevas métricas y nuevas formas de operar. Ese es el verdadero puente. Las startups trabajan con hipótesis, experimentos y semanas. Las grandes empresas, con procedimientos, aprobaciones y trimestres. Son dos sistemas operativos distintos intentando conectarse sin interfaz. Y cuando una empresa organiza un piloto, lo celebra y luego vuelve exactamente a su rutina, no construyó innovación: organizó un evento. ¿Qué podemos hacer desde esta semana? Elegir un problema real del negocio y buscar una startup que pueda ayudar a resolverlo. Diseñar un piloto pagado, con hipótesis, responsable y plazo definidos. Involucrar desde el inicio a compras, tecnología y operaciones. Reservar recursos para adoptar lo que funcione. Y cerrar con una pregunta: ¿qué decisión cambió? La ‘startup’ necesita clientes, operación real y velocidad para crecer. La empresa necesita curiosidad, capacidad de aprender y permiso para cambiar. Quizás el futuro de la innovación colombiana no dependa únicamente de crear más startups. Dependa también de construir empresas capaces de aprender con ellas. Porque el puente no es el piloto ni el contrato. Es lo que cambia a ambos lados después de cruzarlo.
anita@lanerddelfuturo.com
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