El Salvador tiene un déficit habitacional de 1,482,826 viviendas
El déficit habitacional, que comprende la necesidad de otra vivienda o de mejoras en la existente, afecta a más de 1.4 millones de hogares en el país, de acuerdo con el estudio "El déficit habitacional en El Salvador", publicado por el Banco Central de Reserva (BCR).
Karla Alfaro
El déficit habitacional, que comprende la necesidad de otra vivienda o de mejoras en la existente, afecta a más de 1.4 millones de hogares en el país, de acuerdo con el estudio "El déficit habitacional en El Salvador", publicado por el Banco Central de Reserva (BCR).
La investigación, elaborada a partir de los resultados del Censo de Población y Vivienda de 2024, estima que existe un déficit habitacional total de 1,482,826 viviendas en El Salvador: 212,473 de estas por déficit habitacional cuantitativo y 1,270,353 por déficit cualitativo.
Esta condición no significa necesariamente que las familias carezcan de una casa, sino que pueden habitar en inmuebles con deficiencias o necesitar una vivienda diferente.
El estudio distingue entre hogares y viviendas. Los primeros están formados por personas que viven juntas y comparten gastos de alimentación, mientras que la vivienda es el espacio donde habitan. Esto significa que en una misma casa puede convivir más de un hogar.
La mayor parte del problema se concentra en las condiciones de las viviendas existentes. En esta situación se encuentran 1,270,353 hogares que necesitan mejoras en sus casas de habitación, ya sea por el estado de la construcción, la falta de espacio o las deficiencias en servicios básicos. A esto se le conoce como déficit cualitativo.
Sin embargo, hay casos en los que mejorar la vivienda no es suficiente. El BCR identificó a otros 212,473 hogares que necesitan una solución habitacional diferente, una condición denominada déficit cuantitativo. Esto incluye viviendas que no reúnen las condiciones para seguir siendo habitadas y hogares que comparten espacios sin contar con condiciones adecuadas.
El documento muestra que entre las deficiencias examinadas destaca el acceso a los servicios básicos. El estudio identifica 1,167,748 hogares con carencias relacionadas con el desecho de aguas residuales y 1,074,423 con dificultades de acceso al agua. Un mismo hogar puede presentar ambas carencias.
También contabiliza 665,275 hogares con deficiencias en la recolección de basura y 627,140 con problemas relacionados con el servicio sanitario.
Las condiciones físicas de las viviendas constituyen otro componente del problema. El BCR identifica 233,565 hogares con pisos que requieren mejoras, 150,133 con deficiencias recuperables en paredes y 3,620 con necesidades de reparación en techos.
A estas condiciones se suman 307,010 hogares que presentan hacinamiento recuperable, una situación que puede atenderse mediante modificaciones en la vivienda existente.
La necesidad de nuevas viviendas se enfrenta también al encarecimiento de los inmuebles. Datos del Centro Nacional de Registros (CNR), publicados por LA PRENSA GRÁFICA, muestran que el valor promedio del metro cuadrado pasó de $124 en 2016 a $276 en 2026, un incremento del 122.6 % en una década.
El aumento de los precios contrasta con los ingresos de la población. La Encuesta de Hogares de Propósitos Múltiples de 2025 registró un ingreso promedio mensual de $763 por hogar, aunque la capacidad para adquirir una vivienda también depende del ahorro y de las condiciones de financiamiento.
El economista Carlos Acevedo señaló en agosto pasado que, pese al crecimiento de la construcción, persiste una "carencia estructural de vivienda" en El Salvador. El especialista sostuvo que gran parte de la población no cuenta con ingresos suficientes para adquirir una.
"El déficit habitacional está ahí. La gran mayoría de la población no tiene ingresos para acceder a una unidad habitacional ni de las más baratas de las que se ofrecen", dijo.
Las carencias habitacionales son todavía más frecuentes en el área rural. De acuerdo con el BCR, el 84.9 % de los hogares rurales necesita mejoras en sus viviendas, mientras que otro 13.7 % requiere una solución habitacional diferente.
Esto significa que apenas el 1.4 % de los hogares rurales no presenta déficit habitacional.
Aunque el déficit también está presente en las áreas urbanas, su incidencia es considerablemente mayor en la ruralidad. En las ciudades, el 43 % de los hogares necesita mejoras en sus viviendas, frente al 84.9 % en el área rural, una diferencia de 41.9 puntos porcentuales.
La necesidad de mudarse a otra vivienda también es mayor en el área rural, donde alcanza al 13.7 % de los hogares, frente al 8.2 % en las ciudades.
El estudio del BCR muestra que el problema no solo está en la falta de casas, sino también en las condiciones de las que ya existen.
"El déficit habitacional está ahí. La gran mayoría de la población no tiene ingresos para acceder a una unidad habitacional ni de las más baratas de las que se ofrecen".