Teletón: por qué donar hoy marca la diferencia
La recaudación obtenida en aquella primera quijotada del 8 y 9 de diciembre de 1978 fue de $84 millones de la época, equivalente a unas 138 mil UF, cuando la unidad de fomento se empinaba recién por los $607
La recaudación obtenida en aquella primera quijotada del 8 y 9 de diciembre de 1978 fue de $84 millones de la época, equivalente a unas 138 mil UF, cuando la unidad de fomento se empinaba recién por los $607.
La cifra de la última campaña, contabilizada al cierre de la noche del sábado 29 de noviembre de 2025, fue 526 veces superior en pesos ($44.253 millones) a la primera Teletón, pero en términos reales solo se multiplicó por ocho (1.116.271 UF).
A primera vista, el monto puede parecer gigantesco, pero si se compara con el erario fiscal es diminuto: representa apenas el 0,05% del Presupuesto anual de la nación.
La Teletón 2026, que comenzó anoche, es el vigésimo séptimo eslabón de la mayor campaña solidaria del país en toda su historia, que suma ya 48 años.
Bajo el liderazgo imperecedero de Don Francisco, sus inolvidables casos de superación han logrado conmover hasta los corazones más rocosos; sus creativas y emotivas campañas han superado años de recesiones nacionales y globales, y su eficiente administración le ha permitido gestionar con niveles de excelencia una red de centros que ya suma 16 institutos, desde Arica a Coyhaique.
La Teletón le hace bien a Chile. No solo porque logra algo imposible, como hacer que los chilenos hagamos, por única vez en el año, algo a la vez, sino porque en tiempos de polarización ese legado es todavía más valioso: todo el país se precipita hacia un objetivo común, motivante, noble y trascendente.
Pero sobre todas las cosas, la Teletón es un modelo de uso eficaz y eficiente de los recursos. La afirmación no es antojadiza y poner en evidencia algunos de sus números puede servir de motivación adicional para impulsar a las personas a contribuir con todo lo que puedan en las horas que quedan.
Los ingresos de la Teletón llegaron a $85 mil millones en 2025. De esos, casi el 60% provienen de la campaña de las 27 horas. De todo lo recaudado durante ese día y fracción, el 70% son aportes de personas, mientras que el otro 30% viene de las empresas. De ahí la importancia de la generosidad de hoy (o de anoche).
Por el lado de los gastos, el 81% se destina al funcionamiento de los institutos, lo que incluye sueldos del personal, prestaciones, prótesis, exámenes y medicamentos, entre muchos otros servicios. El 19% restante se divide entre los costos de la producción del evento de la Teletón misma y el funcionamiento de la Fundación Teletón.
Con un presupuesto de unos US$ 52 millones, la Teletón atendió en 2025 a 31.806 pacientes, destinando $1,6 millones, en promedio, para cada uno. De ellos, 3.025 se sumaron por primera vez a la institución. Se realizaron 962.871 atenciones (2.640 diarias) y se efectuaron 1.336 cirugías, a un costo promedio de $4,5 millones. En los últimos diez años, las cirugías totalizan 12.044.
En los centros de la Teletón no hay listas de espera. Las personas que llegan a los institutos presentando su interconsulta son llamados en un plazo máximo de tres semanas. La entrada es rápida, pero la permanencia es larga: la duración promedio del ciclo de atenciones es de 14 años.
Esto se explica porque el 35% de los pacientes atendidos tienen entre 6 y 14 años, y otro 30% son menores de 6 años. Pero además de ser niños o adolescentes tempranos, la extensión temporal de sus atenciones se debe a la complejidad de sus diagnósticos: el 28% tiene parálisis cerebral, el 33% lesiones en el sistema nervioso central o periférico, el 11% amputaciones o malformaciones y el 7% lesiones raquimedulares.
La Teletón, además, fabrica o repara más de 40 mil prótesis u órtesis al año, entregando también 4.421 sillas de ruedas, andadores o "burritos". Y pese a que sus pacientes son principalmente chilenos, el año pasado se atendieron más de 600 extranjeros con residencia en el país.
Un ámbito poco conocido es el costo de mantenimiento de sus 16 centros, los que suman una superficie de 61.184 metros cuadrados, equivalente a 8,5 canchas de fútbol o la mitad del espacio comercial del Alto Las Condes. Hay que hacer aseo diario, pagar cuentas básicas y tener seguridad 24/7.
Para todo esto se necesitan recursos: muchos recursos.
Nadie tiene la obligación de ayudar, pero todos tenemos el deber moral de hacerlo en la medida de nuestras posibilidades. Porque esta institución privada con vocación de servicio público es la prueba patente de que con recursos limitados se puede hacer un trabajo efectivo, eficiente, empático, inclusivo y de estándar mundial.
Parafraseando a Churchill, nunca tantos les debimos tanto a tan pocos. Y hoy es el día de ajustar las cuentas.