La derecha y las elecciones en EE.UU.
Ni el proteccionismo ni debilitar las instituciones son parte del ideario del sector.
El vuelco del mapa político latinoamericano hacia una derecha orientada a los temas de seguridad e inmigración -como ha ocurrido en las últimas elecciones en la región, salvo el caso de Brasil- ha sido asociado por algunos analistas con el segundo gobierno de Donald Trump, por la aparente similitud con las políticas que, en esa materia, ha seguido este último. Más aún, algunos han querido reducir la agenda del sector a esa temática. Por esta razón, arguyen, el amplio repudio que recibió el Partido Republicano en las recientes elecciones de medio término en EE.UU. -indisolublemente ligado a la figura de Trump- indicaría un deterioro en la aceptación de las ideas de derecha en general.
Por cierto, el derrotero de EE.UU. sufrirá ahora cambios, y esos cambios pueden influenciar el ánimo político en otras partes del mundo, incluida esta región, pero si se es riguroso, resulta difícil identificar las políticas del Presidente Trump con el pensamiento de derecha en general y, en particular, con aquel que ha caracterizado al caso chileno. De partida, en materia económica, Trump ha sido un proteccionista extremo, lo que lo distancia de la apertura económica que la derecha propone como modelo de desarrollo. De hecho, su posición contraria a los tratados de libre comercio y en favor de una política industrial intervencionista tiene un sorprendente parecido con las propuestas que en Chile ha levantado el Frente Amplio, no la derecha. Asimismo, la discrecionalidad e impredecibilidad con que ha utilizado las órdenes ejecutivas para gobernar, desafiando y amenazando a las instituciones, se aparta significativamente de la forma en que la derecha clásica concibe la ley y el orden como reguladores principales del contrato social.
Será un desafío para el Partido Republicano reconstruir en EE.UU. una plataforma que lo desmarque de la personalidad y estilo que le ha impuesto Trump, para así recuperar las ideas que tradicionalmente lo caracterizaron -hay que recordar que fue el partido de Abraham Lincoln y Ronald Reagan-, de modo que la derecha en el mundo vuelva a ver allí un ejemplo digno de ser emulado. Ello es especialmente importante, en un momento en que las ideas de la izquierda han perdido parte significativa de su atractivo, al sumir a las naciones que las siguieron en los enormes problemas fiscales que hoy enfrentan, Chile incluido.
En nuestro país, aunque la derecha ha puesto la seguridad y la inmigración en un destacado lugar de su agenda, junto con eso está impulsando políticas basadas en el empuje del sector privado, el libre funcionamiento de los mercados y la apertura al comercio internacional, al tiempo que procura fortalecer, y no debilitar, el Estado de Derecho.
Si los recientes comicios en EE.UU. dejan una lección para las derechas del mundo, es no permitir que sus ideas se vean contaminadas por el populismo de caudillos que pretendan cooptar a este sector político para ponerlo al servicio de sus intereses.