Lunes, 15 de Julio de 2019

El ayer y el hoy de la Casa del Escritor

ChileEl Mercurio, Chile 15 de julio de 2019

Por ella han transitado ilustres figuras de la literatura chilena desde 1961, y su biblioteca contiene más de diez mil ejemplares de renombrados autores latinoamericanos. Si bien se ha logrado mantener activa hasta la actualidad, el deterioro ha comenzado a dejar huellas en el inmueble.

Encargada por el empresario austriaco Enrique Schiffrin para su familia, la casa fue construida entre 1927 y 1930 por Julio Machicao Fuentes. Según los arquitectos de la Universidad de Chile Patricio Basáez y Alicia Campos, quienes estuvieron a cargo de hacer el expediente de su declaratoria como Monumento Histórico en 2008, "esta casa da cuenta de un momento de la arquitectura nacional bien interesante, ya que es expresión de un debate entre la presencia de influencias externas, específicamente de la academia europea neoclásica, y la incorporación de un lenguaje arquitectónico más moderno y ligado a lo nacional, como lo demuestran los ornamentos con motivos autóctonos".
No fue la única construcción de este tipo en Almirante Simpson. La casa vecina y varias del frente fueron construidas por el mismo arquitecto y a pedido del mismo propietario para fines inmobiliarios. Sin embargo, solo la Casa del Escritor es Monumento Histórico (2009).
La SECh tiene casa propia
La construcción de Almirante Simpson 7 siempre fue utilizada como vivienda, pero a comienzos de la década del 60 algunos miembros de la Sociedad de Escritores de Chile (SECh), liderados por Esther Matte Alessandri, señalaron al entonces presidente Jorge Alessandri la necesidad de contar con un inmueble. Luego de varios trámites, en 1961 lograron adquirir lo que es actualmente la sede oficial de la SECh. "Estamos muy agradecidos hasta el día de hoy por la gestión y el financiamiento de Alessandri", comenta Roberto Rivera, presidente de la SECh.
Escaleras de madera, vitrales, lámparas de fierro, más de una docena de salas e incluso la cafetería "Refugio López Velarde" --construida en el estacionamiento de la casa y exclusiva para los socios-- forman parte del Monumento Histórico. Actualmente, las habitaciones se usan como oficina para el presidente de la SECh, un "minimuseo" dedicado a la memoria de Teresa Hamel, para la realización de talleres y reuniones, y como biblioteca, la que está compuesta por primeras ediciones de libros de Rubén Darío, Pablo Neruda, José Donoso y Raúl Zurita, entre otros. "Es la biblioteca de primeras ediciones más grande después de la Biblioteca Nacional, y todos los libros son donados por los socios", comenta Rivera. Cuando recién se instalaron tenían seis mil ejemplares. Hoy, ya hay más de diez mil, y por la falta de espacio, muchos se encuentran en cajas.
Un deterioro inminente
A pesar del glorioso pasado que tuvo la vivienda y del interés por seguir utilizándola como espacio cultural, varios desperfectos en el techo y en las instalaciones eléctricas han menoscabado su estado y ponen en riesgo el material literario que en ella se guarda.
"Obviamente, las maderas del techo ya no están en las mismas condiciones que en el año 27, entonces se nos cuela el agua. Pero solamente para arreglar el techo necesitamos alrededor de 40 millones de pesos. Es mucho dinero". Además de las lluvias, hay una plaga de palomas que anidan y viven en la techumbre, lo que empeora la situación.
En los años 90 se hizo un cambio parcial de los cables de la casa, "pero, al igual que el techo, nunca ha habido una mantención de fondo", dice Rivera. Además, el estado de varias murallas es bien precario debido a las filtraciones de las cañerías. "Cuando la humedad se filtra, tenemos que poner plásticos. Con eso hemos logrado salvar varias cosas, pero no es la idea. En la casa hay material invaluable, y si se pierde, se pierde no más", señala.
A mediados de mayo, el subsecretario de Patrimonio, Emilio de la Cerda, visitó la casa. "Se trata de un bien relevante que además cumple con una función para la comunidad a través de diversas actividades como talleres, recitales literarios o exposiciones", menciona. "Por eso visitamos el lugar, para conversar con los representantes del gremio y colaborar en la revisión y evaluación de posibles cursos de acción y vías de financiamiento".
Respecto del proyecto de obras de emergencia en el que está trabajando la directiva de la SECh, De la Cerda señala que la idea "es que presenten dicho proyecto al Consejo de Monumentos Nacionales para que se revise y se evalúe la posibilidad de un financiamiento por esta vía, en virtud de los recursos disponibles". Y detalla: "Una opción que se abre para el propietario del bien, para su recuperación integral, es postular al Fondo del Patrimonio del Ministerio de las Culturas, las Artes y el Patrimonio, cuya convocatoria está prevista para fines del primer semestre". Roberto Rivera asegura, optimista: "Lo vamos a lograr. Esto es una cosa de persistencia y de tiempo".