Lunes, 10 de Agosto de 2020

Parches y no reforma pensional

ColombiaEl Tiempo, Colombia 10 de agosto de 2020

Desde el momento en que se planteó la impostergable necesidad de realizar en Colombia una nueva reforma pensional, este gobierno demostró su interés en una sola de las dos dimensiones que tienen que abordarse en toda política de protección para la vejez

Desde el momento en que se planteó la impostergable necesidad de realizar en Colombia una nueva reforma pensional, este gobierno demostró su interés en una sola de las dos dimensiones que tienen que abordarse en toda política de protección para la vejez. Se concentró en plantear alternativas para aumentar la cobertura pasiva del sistema, es decir, en crecer la proporción de adultos mayores con algunos ingresos al final de su vida productiva. Vale decir que no se habla de pensión. Más grave aún, ha ignorado la cobertura activa que se refiere a los trabajadores afiliados a un sistema de pensiones. Hoy el 68% de los colombianos que trabajan no puede construir una pensión y el 69% de los adultos mayores no tienen pensión de vejez (López M. et al. 2019). Es decir, nuestro sistema pensional está en una situación crítica y se asemeja más a la de algunos países centroamericanos que a sus pares en Suramérica. Y esto antes del inmenso impacto negativo de la pandemia sobre estos dos sectores de la población. Por consiguiente, el Gobierno tiene una visión peligrosamente limitada de lo que debería ser una reforma de esta naturaleza. Pero la pandemia ha exacerbado la difícil situación de estos grupos de individuos. La pobreza de la población de mayor edad ya era muy superior al promedio del país, 45% frente al 27%, y hay evidencias de que su situación especialmente en los sectores de ingresos medios y bajos se ha agravado seriamente. Se les ha confinado más que al resto de la población y muchos de ellos se han quedado sin la posibilidad de generar ingresos porque su trabajo estaba precisamente en la calle. No se ha dado a nivel nacional ni regional, políticas de cuidado diseñadas para garantizar su provisión de alimentos y medicamentos, e inclusive para ayudar a mitigar la soledad de muchos. Con seguridad muchos adultos mayores se han empobrecido más que el promedio. Tampoco les ha ido mejor a los trabajadores con niveles de desempleo impensables, sin perspectivas de un mejor futuro mejor, de manera que la proporción de los que pueden construir pensión puede estar realmente en el piso. Razones para empezar a diseñar esa reforma pensional las hay todas porque será compleja y hay muchas alternativas ya analizadas. Sin embargo, llegar al mejor diseño requiere un esfuerzo de análisis muy exhaustivo que debería comenzar de inmediato. Hay suficiente material disponible que incluye todas las visiones, pero hasta ahora duerme el sueño de los justos y es el momento de ponerlas a disposición de quienes ya deberían empezar, a partir del este deteriorado panorama, a repensar el tema. Pero en vez de lo anterior lo que el Gobierno y algunos analistas proponen son parches. El ministro de Hacienda ha visto en los ahorros pensionales su posibilidad de tomar recursos para resolver las crecientes demandas de apoyo que debe y tiene que dar el Estado. Pensará que el drama cuando no haya forma de garantizar pensiones les tocará a otros gobiernos. La propuesta de la hipoteca reversible en estos momentos fue inoportuna porque sonó como si el Gobierno dejara su responsabilidad de proteger a estos sectores en manos de los individuos con precarios ingresos. Aun cuando es un instrumento financiero que puede ayudar a algunos adultos mayores, con casa y sin ingresos, también fue una propuesta inmadura. Faltan precisamente los detalles donde como se dice se esconde el diablo. Realmente son parches todas las ideas sueltas para zafarse del lio de la desprotección de los adultos mayores. Pero el hecho más grave es que no hay nada sobre la cobertura activa. El Gobierno ni menciona el tema y cree que todo se reduce a ver que hacen con el desempleo como si las perspectivas precarias que se ven para la vejez de este amplísimo sector de trabajadores, no fuera su responsabilidad. De nuevo, pueden estar pensando que cuando esta población llegue a vieja, ese problema les tocará a otros gobiernos. ¿Será esa la explicación de que para este sector ni siquiera hay parches? Por ello es fundamental insistirle al Gobierno sobre la necesidad de considerar las dos coberturas pensionales; es muy serio dejar por fuera a los jóvenes que hoy tienen un futuro complejo con pocas posibilidades de tener una vejez digna. Es obvio que es inaplazable la reforma al sistema pensional colombiano cuando se refiere a dos sectores de población muy golpeados por la pandemia y por los efectos económicos del confinamiento. No tendría ninguna presentación que el Gobierno se limitara a buscar alternativas que solo garanticen la ampliación de la cobertura pasiva y dejar abandonada la posibilidad de evitar que más trabajadores lleguen al final de sus vidas sumidos en la pobreza.
Exministra

Cecilia López Montaño