Sábado, 20 de Julio de 2024

Carta abierta a Mario Díaz-Balart

ColombiaEl Tiempo, Colombia 16 de junio de 2024

Somos muchos los colombianos, la inmensa mayoría, quienes apreciamos la tarea que desde el Capitolio de Estados Unidos cumple usted, junto con un grupo de calificados congresistas, como María Elvira Salazar y Marco Rubio, entre otros, en beneficio de nuestras relaciones bilaterales y de las instituciones democráticas de Colombia

Somos muchos los colombianos, la inmensa mayoría, quienes apreciamos la tarea que desde el Capitolio de Estados Unidos cumple usted, junto con un grupo de calificados congresistas, como María Elvira Salazar y Marco Rubio, entre otros, en beneficio de nuestras relaciones bilaterales y de las instituciones democráticas de Colombia. Se ha sabido que, por su directa intervención en la Cámara de Representantes americana, se reducirán en un 50 % los fondos de ayuda hacia Colombia para el próximo año fiscal, cuya apropiación apenas será de US$ 208 millones, como resultado de su preocupación por el estado de nuestras relaciones bilaterales y la consonancia de las políticas del gobierno Petro con los intereses nacionales de Estados Unidos, tanto en la defensa del Estado de derecho y la democracia como en asuntos migratorios, la lucha contra el narcotráfico, la guerra contra el terrorismo, la trata de personas y el antisemitismo. Claro que sus inquietudes son legítimas y por ello creemos que, en la actual coyuntura, debería ser mucho más próximo el acompañamiento de Estados Unidos a nuestro país. No obstante, la decisión de cortar críticamente los fondos de apoyo para Colombia, en la práctica va a conducir a que su gobierno tome una mayor distancia en relación con nuestra realidad nacional y se pierda capacidad de diálogo con el conjunto de nuestras instituciones democráticas, como ocurrió, guardadas proporciones, con los bloqueos a Cuba y a Venezuela, que han terminado causando más daño a sus gentes y profundizando los regímenes antidemocráticos que allí se imponen. Entonces, ¿por qué no revisar la decisión de reducir drásticamente el paquete de ayuda a nuestro país, lo que incidirá negativamente en los programas de seguridad, paz, derechos humanos, justicia, medio ambiente, cooperación económica y antinarcóticos, como podría ser el restablecimiento de las mediciones de cultivos de coca en Colombia? ¿Por qué darle ese triunfo al "progresismo", que desea minar la interlocución con su país y nos quiere ver alineados con países enemigos de Estados Unidos? Dos episodios sirven para ilustrar este punto de vista. En medio del rollo del financiamiento de la campaña presidencial del 94, el Departamento de Estado optó por quitarle la visa al presidente Samper, aunque la política contra el narcotráfico estaba germinando, con el restablecimiento de la extradición, la penalización del lavado de activos, la reglamentación de la extinción del dominio y la fumigación de los cultivos ilícitos. El efecto más grave de dicha decisión era que Colombia quedara aislada en el orden global. Por ello tomé la iniciativa, como embajador en Francia, de acudir sin cita previa al Palacio del Elíseo para pedirle apoyo inmediato al gobierno de Chirac. El mensaje fue sencillo: si la comunidad internacional guardaba distancia de Colombia, nos dejarían solos librando la batalla para que el narcotráfico no permeara el conjunto de nuestras instituciones, hasta convertirnos en un Estado fallido. El presidente francés lo entendió de inmediato e invitó públicamente al presidente Samper a una visita oficial a Francia, en medio de la incredulidad internacional y de mi propio gobierno. De ese encuentro surgió la convocatoria a una Cumbre Mundial Antidrogas de la ONU, que sirvió para darle una bocanada de aire a nuestra institucionalidad democrática, cuya crisis superamos pronto. Luego, en el año de 1998, en medio del debate feroz sobre los efectos de la zona de distensión del Caguán, Estados Unidos nunca optó por atravesarse a la política de paz y la siguió con diligencia. Al punto de que, gracias a la acción del presidente Pastrana y de su canciller Fernández de Soto, se comprometieron con el más ambicioso programa de cooperación que se haya logrado, el Plan Colombia, que alcanzó los US$ 1.300 millones, a comienzos del siglo. Esta decisión, avalada por el bipartidismo americano, sirvió, años después, para derrotar a la guerrilla. Usted afirma que Colombia es la "piedra angular del hemisferio". Si nos equivocamos, podremos dejar de serlo y otros harán fiestas. Taponazo. En medio del lío de la Unidad para la Gestión del Riesgo, las bodegas de la Colombia Humana desaparecieron estratégicamente.
El recorte de ayuda para Colombia
Néstor Humberto Martínez Neira
La decisión conducirá a que Estados Unidos pierda vías de diálogo con nuestras instituciones democráticas, para gozo de quienes desean minar nuestra interlocución y alinearnos con sus países enemigos.
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