Frei, la DC y el fin de un clivaje
Luego de la pública visita de José Antonio Kast al expresidente Eduardo Frei, y la declaración de este de tener ambos coincidencias "en temas esenciales para el futuro del país", la directiva del PDC se vio enfrentada a una decisión que, cualquiera fuese, solo profundizaría la crisis existencial del partido
Luego de la pública visita de José Antonio Kast al expresidente Eduardo Frei, y la declaración de este de tener ambos coincidencias "en temas esenciales para el futuro del país", la directiva del PDC se vio enfrentada a una decisión que, cualquiera fuese, solo profundizaría la crisis existencial del partido. En efecto, debía decidir si presentaba cargos contra un militante que, además de desafiar la decisión de apoyar la candidatura presidencial de Jeannette Jara, militante PC, ya antes había decidido rechazar la propuesta constitucional de la Convención, también en oposición a la dirigencia. Dejar pasar aquello implicaba aceptar sin más la disidencia de su más destacado militante, expresidente de la República, expresidente del Senado y expresidente de su partido. Pero si hacía esto último estaría admitiendo, implícitamente, la profunda contradicción en la que se encontraba la DC, al albergar en su interior posturas diametralmente opuestas, particularmente visibles al público dada la relevancia de Frei y lo que él representa.
La directiva optó por la primera opción, levantando cargos contra el exmandatario ante el Tribunal Supremo, solicitando las más altas medidas disciplinarias, las que incluyen, en un caso extremo, la expulsión del partido. El presidente de la DC, el senador Francisco Huenchumilla, afirmó que Frei "había lesionado la memoria histórica de Eduardo Frei Montalva", expresidente y figura fundacional. Esto último resulta particularmente injusto con Frei Ruiz-Tagle e impreciso con la historia, pues Frei padre enfrentó en vida dolorosas escisiones de militantes democratacristianos hacia la izquierda -el MAPU y la Izquierda Cristiana- a las que se opuso. Además, su postura de abierta oposición al gobierno de la Unidad Popular y su reacción inicial al golpe de Estado -independientemente de su también férrea oposición posterior al régimen militar- revelan su rechazo a las mismas fuerzas de izquierda marxista con las que la actual directiva del PDC ha establecido una alianza que solo habla de su vaciamiento ideológico.
Pero más allá de esta actuación de la directiva DC, que consolida su agónico tránsito hacia la irrelevancia política, la decisión de Frei Ruiz-Tagle es una demostración más de cuánto ha sido pulverizado el clivaje del Sí y el No. Dicho clivaje, instituido a partir del plebiscito de 1988, fue el gran determinante de la política en los siguientes 30 años. Las líneas rojas que impedían cruzar de un campo a otro se han desdibujado, y están ahora permitiendo una renovada fluidez en las alianzas y relaciones partidarias, donde lo determinante son las definiciones frente a la actual situación del país y las propuestas de futuro. De la manera en que ello se asiente, dependerá, en buena medida, la evolución política de Chile.