La soberanía
La soberanía no es un escudo para tiranos y sátrapas, es un pacto de respeto a sus ciudadanos por parte de quienes detentan temporalmente el poder.
La reacción airada de aquellos que apoyan los regímenes antidemocráticos, de que la operación de los Estados Unidos es una violación de la soberanía nacional es interesada y ridícula. Para vivir la soberanía es necesario ejercerla. Esta solo se ejerce si el soberano y el estado actúan de manera que no es ajena a los intereses de su pueblo, y esto significa respetar, su propiedad, su vida y su libertad.
Venezuela, de no mediar el operativo del 3 de enero del 2026, seguiría la misma hoja de ruta de otras tiranías como la de Nicaragua, Cuba, con muchas décadas a cuesta. Se perpetúan en el tiempo, no por ser amados o tolerados, sino porque han utilizado métodos y tácticas brutales de represión y control que han llevado a sus habitantes a ser víctimas de un abierto desdén del gobierno y que pasan a ser simples esclavos de sus gobernantes y del estado criminal que los gobierna.
Maduro traspasó límites de acción razonables, para la misma izquierda, cuando en el 2024 fraudulentamente negó el triunfo de Edmundo González y María Corina Machado y fue condenado por sus más cercanos aliados.
Las quejas de los apologistas de estos regímenes, que es incorrecto lo hecho por Estados Unidos, no son aceptables. ¿Cuál es la forma correcta según estos, cuando durante años se ha mofado de la comunidad internacional, del presidente de turno de Estados Unidos y ha rechazado la ayuda de regímenes aliados como el de Brasil para hacer una transición política razonable?
Llevarse al dictador a una corte y un sistema judicial, que le brinda garantías, como acceso a un abogado y a un juicio que ningún otro país del mundo tiene, representa un destino más humanitario que el que le esperaba, de no mediar dicha intervención. Maduro podría haber sido ejecutado por parte de la guardia pretoriana cubana.
Peor habría sido entregarlo al populacho para que lo terminen rematando como les ocurrió a Saddam Hussein, Muammar Gaddafi, Nicolau Ceucescu, que sufrieron brutalmente a manos del pueblo al final de sus vidas. El destino final de Maduro será probablemente el mismo de Noriega. Este murió de avanzada edad, a los 83 años en compañía de su familia, algo que no merecía.
Lo ideal sería que no ocurrieran estos finales violentos, cuando los gobernantes se convierten en tiranos, pero es el derecho del pueblo a cometer el tiranicidio, es decir cuando estos hartos de tanto abuso e injusticia se levantan y acaban con sus opresores. Doctrina enunciada por Juan de Mariana en 1598 cuando publicó "De Rege et Regis Institutione" (Sobre el rey y la Educación del Rey). Su argumento es que los monarcas son responsables ante la ley y el bien común, es justificable ser apartados del poder si se comportan como tiranos, y en casos extremos su asesinato violento.
La soberanía fue tratada por los mismos escolásticos hace 500 años. Ellos se plantearon si era legítimo o no, el proceso de conquista de las Américas en aquella época. Esta fue hecha, no solo por españoles, una minoría de 500 hombres, si no por pueblos enteros, hartos del régimen anterior y que les ofrecía a cambio de sus reinos y su alianza un trato más digno y menos violento de sacrificios humanos al que estaban sometidos.
En Venezuela, la propiedad es expropiada arbitrariamente, la vida es afectada, miles se encuentran desaparecidos en esa prisión intolerable que es el Helicoide. A pesar de escoger a su soberano, su derecho fue violentado no solo en Julio del 2024, pero en reiteradas ocasiones anteriores.
La soberanía no se ejercía en Venezuela, se perdió mucho antes y ha estado usurpada por regímenes foráneos (China, Rusia, Cuba) que han auspiciado, financiado o controlado las actividades del régimen actual. Se ha eliminado a la cabeza, Maduro, mas no a todo el aparato del Socialismo del Siglo XXI, sigue ahí sin asumir su responsabilidad.
Se discute sobre cómo se debe de hacer la transición, es difícil saber cuál es la mejor via, dado que el régimen tiene aún el poder, es mortífero con sus colectivos, los tontons macoutes del régimen. Esperemos que más bien sea breve este periodo transitorio. El camino de regreso a la sensatez, el estado de derecho, y la libertad, puede ser bastante largo, especialmente si el régimen persiste en actuar como si no pasara nada y los que han estado en el poder enriqueciéndose, sigan siendo parte del régimen.
La soberanía no es un escudo para tiranos y sátrapas, es un pacto de respeto a sus ciudadanos por parte de quienes detentan temporalmente el poder. Perpetuarse en el mismo o violar el respeto a la ciudadanía ya es un acto de violación de la soberanía de un país. Venezuela solo será soberana y ejemplo de democracia y republicanismo para el resto del continente, solo si escuchan y aprenden de la tragedia que parece ser, empiezan a superar.