Lunes, 26 de Enero de 2026

Nobel de paz en la Oval

ColombiaEl Tiempo, Colombia 25 de enero de 2026

Un emotivo discurso leyó la hija de María Corina durante la ceremonia del Nobel de Paz el día que se conmemora la muerte de Alfred Nobel, inventor de la dinamita

Un emotivo discurso leyó la hija de María Corina durante la ceremonia del Nobel de Paz el día que se conmemora la muerte de Alfred Nobel, inventor de la dinamita. El acto solemne es en el Rådhuset de Oslo, la alcaldía que acogió también al laureado Juan Manuel Santos en 2016. Estuvieron los reyes noruegos, Harold y Sonia. Los presidentes ecuatoriano, paraguayo, panameño, argentino y el electo Edmundo González. El director del Premio, J. W. Fryednes, conmovió a los venezolanos con su sinceridad al señalar los pecados del régimen, los abusos y la corrupción, la usurpación electoral de Maduro y su vicepresidenta, y el coraje de la galardonada "dama de hierro". Calificó a Venezuela de Estado brutal, con una camarilla que se enriquece protegida por el poder, las armas y la impunidad. Cuando la democracia pierde, el resultado es más guerra, como podemos verlo. El mundo dio la espalda a los venezolanos cuando pidieron atención. Es traición moral, agregó. El mensaje de María Corina resaltó con valor la "fusión" entre el Estado venezolano y las mafias. Recordó que la democracia se debilita cuando la gente la olvida y da por hechas sus libertades sin darles vida cotidiana, o sin dar la vida por ellas. La renta petrolera, más abundante en lo que va del siglo XXI que en todo el XX, se usó para someter y destruir, no para avanzar. Se compraron con ella lealtades internas y externas. Venezuela ha perdido el 80 por ciento de su economía, la pobreza se multiplicó y treinta de cada cien venezolanos emigraron. Su llamado a que todas las alegrías que el mundo da por sentadas sean otra vez venezolanas retumba en nuestra frontera común. "Si queremos tener democracia, tenemos que estar dispuestos a luchar por la libertad" es una frase que debería despabilarnos. Su Nobel cumplió con los criterios del fundador: lucha por la restauración democrática, rechazo pacífico al militarismo y búsqueda del reencuentro fraterno de los venezolanos. María Corina estuvo hace poco en la Oficina Oval y almorzó con Trump. Cuatro presidentes de Estados Unidos han ganado el premio: Obama, por su defensa del multilateralismo. Carter, como expresidente, por su obsesión con la solución pacífica de conflictos. Wilson, por la fundación de la Sociedad de Naciones. Teodoro Roosevelt, por su mediación exitosa en la guerra entre Rusia y Japón. Al Gore lo recibió como vicepresidente, junto con otros pioneros de la alerta sobre el cambio climático. Estos criterios difícilmente los puede llenar por el momento el actual mandatario norteamericano. Al releer los discursos de Oslo, no pude imaginarme qué podría decirse en apoyo de la ceremonia que le entregase a él el premio, con el balance azaroso de hoy, y luego de afirmar que como no se lo han concedido, no está comprometido a pensar en la paz. Sin embargo, tiene esa fijación. Los medios publicaron que a María Corina en parte la descartó para gobernar, porque osó recibir el Nobel que Trump considera propio; no, como dijo, por falta de respeto o aprecio suficientes en Venezuela. La CIA recomendó no ungirla. El presidente aceptó sin rubor la medalla de oro que se le ofreció. Del millón y medio de dólares que la acompaña, nada se dijo. Maduro y señora, presos. María Corina, emérita. Delcy, entronizada, obsecuente, alharacosa, estrechando la mano del director de la CIA. Trump, presidente interino de Venezuela. Saab, despedido. Democracia no se avizora. La satisfacción de los venezolanos con la salida del dictador puede generar una estabilidad duradera que permita alivio económico y transición democrática. O nuevas cancamusas autoritarias del régimen, para encubrir y prolongar los horrores. O de Estados Unidos, para salvaguardar egoístamente sus intereses, sin miramientos con nada ni con nadie. "El futuro de Venezuela puede tomar muchas formas. Pero el presente es uno solo, y es horroroso. La paz a base de silencio, tortura y miedo no es más que sometimiento", se oyó en Oslo.
María Corina, Trump y Venezuela
Luis Carlos Villegas
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