La Nación, Costa Rica
25 de enero de 2026
Si no hay oportunidades de trabajo para la juventud, aumenta la delincuencia y queda fuera de la actividad económica un importante componente de potenciales trabajadores, afectando el ingreso familiar.
En toda sociedad democrática, una de las aspiraciones más importantes es crear oportunidades de empleo para la población económicamente activa, en particular para los jóvenes y las mujeres.
En Costa Rica, en los últimos años, el sistema económico ha creado pocas nuevas oportunidades de trabajo, frustrando a una sociedad que aspira a tener mejores condiciones de vida.
En el año 2010, de acuerdo con cifras oficiales, había 313.903 jóvenes trabajando activamente. En noviembre del 2025 la cifra descendió a 191.198, o sea 115.640 puestos de trabajo menos. En 15 años, el país no ha generado nuevos empleos para los jóvenes.
En noviembre del 2025 la tasa de desempleo juvenil llegó a 17,6%, comparada con una tasa de desempleo total de 6,6%. O sea, el desempleo juvenil es 2,6 veces mayor que el desempleo total.
De acuerdo con cifras de la OCDE, la tasa promedio de desempleo juvenil para todos los países fue del 11,0% en 2024. En Costa Rica fue 21,2%, ocupando la sexta posición más alta dentro de dicha organización (38 países).
Las cifras son elocuentes y muestran que no generamos fuentes de trabajo para los jóvenes.
Si no hay oportunidades de trabajo para la juventud, aumenta la delincuencia y queda fuera de la actividad económica un importante componente de potenciales trabajadores, afectando el ingreso familiar.
La pregunta es ¿cómo cambiar las condiciones actuales? Resulta preocupante que la política económica que ha seguido el Banco Central no favorece la inversión, ni la producción ni la generación de empleo. Tampoco otras instancias de gobierno promueven la creación de empleo juvenil.
Las autoridades están empeñadas en mantener una tasa de tipo de cambio artificialmente baja, que favorezca una inflación cercana a cero o inclusive con valores negativos. Esa política económica, ha limitado las oportunidades de trabajo para los jóvenes que se gradúan de los colegios y las universidades.
El daño no es a los exportadores, productores locales o al turismo, sino a las nuevas generaciones.
Muy pronto habrá elecciones en el país y será fundamental que el gobierno que inicia labores en mayo del 2026 realice un viraje en el manejo de la política económica. Es urgente una política que enfatice la inversión, la producción y la generación de empleo, especialmente para los jóvenes trabajadores.
---
Fernando Naranjo es doctor en economía.