Lunes, 16 de Febrero de 2026

La refundación del himno

ColombiaEl Tiempo, Colombia 16 de febrero de 2026

Así como jamás pensé que Rodolfo llegara casi a ser presidente -pero casi siempre me equivoco en materia electorera-, no creí en el triunfo del Sí para el brexit ni en el del No para el Plebiscito por la Paz, ni en la elección de Trump dos veces, ni en las de Bolsonaro, Milei, Bukele, Kast, etcétera

Así como jamás pensé que Rodolfo llegara casi a ser presidente -pero casi siempre me equivoco en materia electorera-, no creí en el triunfo del Sí para el brexit ni en el del No para el Plebiscito por la Paz, ni en la elección de Trump dos veces, ni en las de Bolsonaro, Milei, Bukele, Kast, etcétera. Tampoco había tomado en serio las encuestas a favor de Abelardo de la Espriella, que son la continuación de todo lo anterior: no me impresionaban el avión privado del candidato, ni su plata ni su pinta, ni su barba bukeliana, ni su ostentación patética, ni las que creí que eran tinterilladas, hasta que se juntaron los casos públicos de periodistas amedrentados por él, que trazan el patrón de silenciar. En este país de arbitrariedades leguleyas y costosas que asustan a los ciudadanos legos casi más que los mensajes "disuasivos" de la Dian, esa censura es una bandera roja -otra más, para la suerte del periodismo, ya en desgracia- y, en ese contexto, aterra ver y oír los mensajes que lanza De la Espriella con símbolos obvios y pedestres. Para la muestra, busquen su versión del himno nacional con "arreglos" y variaciones melódicas a la composición de Oreste Sindici -que tampoco era tan buena-. Si el expresidente que sale en su video, cantando el himno con la mano en el pecho, fue capaz de cambiar aquel articulito para hacerse reelegir, no me imagino qué se le podría ocurrir a un candidato que, en agosto de 2025, osó cambiar la melodía de nuestro himno, considerado como el segundo más bonito después de la Marsellesa. En el himno refundado por De la Espriella se aprecian su programa y su talante, y si una encuesta midiera la capacidad musical de los candidatos, indudablemente ganaría. Su performance mezcla toques "operáticos" con encantos de Disney y tonos de balada acristianada para modernizar el estribillo: así, los versos de "oh, gloria inmarcesible, oh júbilo inmortal, en surcos de dolores, el bien germina ya" se cantan de otra forma (¿más personal, más "contemporánea"?), y luego el candidato convierte el fraseo aquel de los surcos de dolores y el bien germina ya en un recitativo que detiene la música para exaltar -me imagino- la potencia de su voz. El himno se ilustra con esas imágenes típicas de la Colombia publicitaria que ya nos habituamos a ver antes de las alocuciones presidenciales: mujeres, campesinos, indígenas y "colombianos del común" que, en este caso, hacen saludos militares con la mano sobre la cabeza y que se mezclan con otros signos militares (aviones, marinos, buques, soldados) y recursos naturales e industriales para reforzar el poderío de un candidato exitoso (como los que nombré arriba). "Firmes con la patria, hermanos... A Colombia la defenderemos por la razón o por la fuerza en sus horas más oscuras… Defensores de la patria, a la carga, por la patria todo". Con esos lugares comunes bélicos que intercala y que salen de cualquier título de película, Abelardo dice lo que basta. Con los tiempos actuales de atención del electorado, no es necesario decir más. En una red de mujeres con nombre en inglés leí el mensaje de una "mami" en busca de ayuda: ¿"Niñas" (sic), pueden ayudarme a conseguir una gorra de Abelardo de la Espriella para mi hijo, que está desesperado por tenerla? La cantidad de respuestas que dirigían a esa madre a los puntos de marketing del candidato me recordaron una conversación reciente con alguien que me contó que su hijo de undécimo y su novia son de ultraderecha. Y me quedé pensando que lo más preocupante de ese video musical es que el candidato no me está hablando a mí ni a un tipo de electores (electoras) que no cuentan. Que quizás aquellas cosas por las que luchamos, especialmente las mujeres, no marcan la tendencia y están en retirada.
Habitación propia
Yolanda Reyes
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