La apertura comercial, la Fed y la región: repasando el entorno
El año en la región no luce brillante, así que para nosotros el viento no parece soplar de cola.
Es más que sabido, ya desde hace algunos siglos, que ninguna economía es autárquica. La correlación con lo que sucede en el mundo es más que evidente. Dentro de Occidente lo es hasta en el pensamiento y devenir político y en el globo desde el punto de vista económico. Hay que hacer las cosas muy mal para que una bonanza externa no llegue y muy bien para que una gran caída de actividad no cause recesión. En economías pequeñas, lo externo pesa más aún. Si bien, las economías más grandes pueden tener cierto margen de maniobra, cerrarse no es una solución, sino un enorme error que, al igual que en las chicas, solo trae atraso y descontento social.
Afortunadamente, los beneficios de la apertura parecen ser un valor asumido por buena parte de nuestro sistema político, reflejado en la casi unánime aprobación del tratado de comercio con la Unión Europea. Digo buena parte porque estoy convencido que si fuera con Estados Unidos las mayorías, si se logran, serían acotadas. Hoy el tratado es más importante por lo que significa su firma (valor simbólico) que por sus efectos cercanos dado que, siempre cualquier implementación toma un tiempo, pero especialmente por las cláusulas de salvaguarda que impuso la UE, que pueden afectar a nuestro principal sector exportador. Pese a las limitaciones impuestas es una gran noticia positiva y había que firmarlo. Las circunstancias y los gobiernos cambian en el tiempo y las salvaguardas se pueden ir levantando. La coyuntura política jugó a favor con la UE y el Mercosur luego de más de 30 años, y sea por convencimiento de unos y razones políticas de otros, da un paso enorme en la dirección correcta firmando, por primera vez desde su creación, un acuerdo "en serio".
El tratado, aunque no sea el ideal en materia de exportaciones, nos permite acceder a insumos y bienes producidos en Europa con menores o nulos aranceles, algo muy positivo y nada debe descartar que podamos ampliar la oferta de bienes por fuera de materias primas y bienes agrícolas ganaderos. En breve, tenemos una buena noticia de la que no debemos esperar milagros a corto plazo pero que, de todos modos, algún beneficio traerá en este plazo.
La Reserva Federal
En otro orden, la propuesta de Kevin Warsh por parte del Presidente Trump como sucesor de Powell al frente de la FED abre otro flanco de incertidumbre.Claro está que no es un novato para la función, pero su historial de cambiantes posiciones y recientes declaraciones dejan dudas sobre qué posición adoptará. Alguno de sus anuncios sobre lo que piensa de la tasa de interés de fondos federales (corto plazo) y la reducción de la hoja de balance (baja de activos y pasivos) de la FED, lucen en principio contradictorias. Esta última medida supone subas de tasas de interés de medio y largo plazo en los títulos de deuda estadounidenses, públicos y privados, empinando la curva de rendimientos, lo que no es una buena noticia para nosotros. Se podrían repetir algunos de los escenarios que vivimos en los ´90 y comienzos del 2000 que luego desembocaron en mayores problemas.
De nuevo acá estamos pensando en el medio y largo plazo y habrá que esperar que la FED muestre su política (el Presidente es un voto) para una afirmación definida, pero endeudados como estamos, en máximos desde los ´80 considerando un tipo real de cambio de paridad y PIB potencial, un escenario de mayores tasas de interés "estresa" la restricción presupuestal a enfrentar de concretarse sus anuncios.
La región
Por fuera del plazo largo está la coyuntura regional que impacta de manera importante sobre nosotros. En la región se observa una desaceleración del crecimiento; tanto en Brasil como Argentina la expansión de la actividad del primer semestre más que duplicó la del segundo, siendo sus promedios anuales 2,4% y 4,4% respectivamente. Puesto así no luce mal, pero en este caso el promedio nos induce a error en el análisis, ya que oculta lo que realmente pasó. En efecto, en Brasil el PIB desestacionalizado del último trimestre del año no es distinto al del primero o sea un año chato, y en Argentina es apenas 1,2% superior, luego de haberse virtualmente estacado entre febrero setiembre. En este último país es particularmente llamativo el retroceso de la industria y el sector Comercio y Hoteles del final del año. Distintos puntos de partida explican la diferencia, pero las cadencias intra anual son parecidas.
En Argentina el problema de la inflación, si bien aminorado, está lejos de resolverse. De hecho, la tasa de 12 meses móviles aumenta desde octubre pasado y supera el 30% anual. Dada la prioridad de política que marcó el gobierno sobre esta variable, las restricciones al financiamiento que tiene el país (la historia los condena y su riesgo sigue muy alto) y la manera más efectiva que tiene de controlar el aumento de precios, no deberíamos esperar un repunte contundente del nivel de actividad.
Por su parte, en Brasil la inflación está cediendo y en enero volvió a ubicarse dentro del rango meta pero a costa de una tasa de interés real del orden del 10% que, en una economía con crédito interno que se contrata en su moneda y en términos nominales (no en "UI"), termina frenando la actividad como efectivamente pasó. A su vez, Brasil sigue teniendo un problema de déficit fiscal y alto endeudamiento. Respecto a las Finanzas Públicas, pese a la mejora en el aún negativo resultado primario, el desequilibrio de las cuentas públicas ronda el 8,5% del PIB y la carga de intereses, el 8,1%.
A nivel local, las últimas cifras divulgadas sobre el nivel de actividad el indicador adelantado del PIB que elabora el BCU nos dice que la economía habría entrado en recesión en el segundo semestre del ´25, una contracción leve pero que cambia la tendencia. A su vez la temporada no fue la esperada, la recaudación de enero cayó y, seguramente febrero también muestre un registro negativo, de nuevo nada dramático, pero suma a los problemas que se vienen arrastrando, en especial los fiscales. El año en la región no luce brillante, así que para nosotros el viento no parece soplar de cola.