Aguantando el empate
Si el actual gobierno no cambia de verdad el rumbo le dejará al que venga una granada sin la espoleta.
Jugar a la ofensiva, hacer goles, jugar bien, es una actitud de vida. Una gran actitud de vida.
Aguantar el empate también es una actitud de vida. No es la mejor, pero lo peligroso de ella no es la mediocridad implícita, es su comodidad autocomplaciente y extremadamente sencilla de naturalizar.
El "ahí vamos, tirando" es la resignación hecha idiosincrasia. Y hay gobiernos que son eso, mediocridad vestida de tecnicismos, displicencia maquillada de relativismo y resentimiento envuelto en progresismo.
Este gobierno es eso. Me he convencido en las últimas semanas de que esta versión del Frente Amplio es la peor de su historia, por lejos. Ya ni siquiera hay actores con ese pragmatismo inteligente que oficia de cortafuegos. Ya no están los Vázquez, los Astori o los Mujica. Ellos tenían una lectura de la realidad que evitaba los naufragios ideológicos.
Hoy da todo lo mismo, conviven en una mezcolanza de planteos (no se los puede llamar ideas) donde van tanteando qué puede andar y qué no. Y si no le gusta a alguno la tiran para el costado o te meten la de "hay que debatirlo en la interna de la orgánica".
Conviven progres justificadores del delito con los que la juegan de "anti chorros", conviven los que defienden la dictadura Cuba desde el ya clásico "es una democracia distinta" con los que se hacen los adalides de la libertad condenando obviedades de un autoritarismo que se cae a pedazos.
Conviven los hiper estatistas con los que proponen modelos de participación privada en empresas públicas, conviven los que se golpean el pecho hablando de honestidad con los que defienden a prófugos de la justicia como Rafael Correa.
Da todo lo mismo para ellos, porque a la hora de la hora bajan con un mate la contradicción atragantada.
Sigo. Conviven los que te hablan de educación y meritocracia con quienes pretenden que los Legisladores tengan exclusividad en su tarea. No se entiende, los que emprenden, los que estudian, los que se esfuerzan, no podrán tener el privilegio de servir al país sin sacrificar su meritoria actividad privada. Esos razonamientos son propios de quienes solo piensan en servirse de un partido y del país porque jamás tuvieron o tendrían la capacidad de servir desde lo productivo a su Nación. Ellos viven de defender lo que se espera que defiendan, no importa la sustancia, solo la forma de vivir en torno a un empleo militante que les permita lograr un mínimo que muy difícilmente lograrían en la actividad privada.
¿Qué es hoy el Frente Amplio? ¿hay una identidad desvirtuada o se han convertido en un partido "catch all" donde la coherencia es un lujo innecesario?
Ver a Fernando Pereira abrazándose con Díaz Canel no solo es triste y lamentable, es además y sobre todas las cosas una gran "burrada". El Presidente del partido de gobierno a los abrazos con el dictador de turno de un autoritarismo que está tambaleando. ¿En serio creen que eso sale gratis en política internacional? ¿En serio creen que Estados Unidos no tiene esas acciones en su radar? ¿tan poco les importa el rumbo que lo naturalizan sin inmutarse?
Perdón por tantas preguntas, han sido días donde la capacidad de asombro se ve sobrepasada y la indignación exaltada.
Van a contramano del mundo, por eso este viene siendo el peor gobierno desde el retorno de la democracia. Porque es inacción la mayor parte del primer tiempo (defendida como estabilidad desde la cultura del empate) y rumbo equivocado la otra mitad del partido.
El mundo cambió. Requiere una lectura que trascienda lo público y que no se ate a lo estatal. No la ven. Son dependientes del aparato burocrático y no entienden la sociedad real. La sociedad a la que se abrazan es la que se milita, esa sociedad que se posiciona en contra de algo siempre. La proactividad por una causa da paso a la reacción en contra de algo o de alguien.
No se puede estar en la misa y en la procesión. Hay que jugársela con una mínima coherencia. Por eso ni siquiera están pudiendo construir un relato, porque el relato lleva implícita una concatenación de hechos e ideas que mínimamente tengan homogeneidad y razón.
Este juego de simultaneidades contradictorias los está desarmando en su posicionamiento al exterior y aumentando las tensiones internas. No están dejando contenta ni a la barra ni a los mercados, ni a la sociedad ni a sus cuadros de gobierno. La tensión se nota y se traduce en un gobierno con niveles de aprobación que preocupa (especialmente a ellos mismos)
No están haciendo goles, se nota. Y lo que intentan es a aguantar un empate, jugando mal. Además con tensiones en la cancha y en el vestuario.
Lo que preocupa a esta altura es una frustración social latente, una disconformidad consecuencia de promesas incumplidas y una sensación de "calentura generalizada" con todo y con todos que no todos ven (o se atreven a ver). La gente no quiere discusiones estériles, quiere resultados en los temas más urgentes como seguridad y empleo. Si, parece un lugar común, pero es así. Así de simple.
El filosofo austríaco Karl Popper decía que "el intento de crear el cielo en la tierra produce invariablemente el infierno. Aquellos que prometen el paraíso nunca han producido nada más que un infierno".
Nuestra sociedad al igual que todas en estos días tienen menor tolerancia a la política de baja calidad que promete paraísos que nunca llegan. Si el actual gobierno no cambia de verdad el rumbo y el estilo solo logrará fracasar con total éxito y le dejará al que venga una granada sin la espoleta. No solo en lo económico y social sino en el ánimo colectivo y en la mirada a las instituciones.
La actual administración está erosionando la confianza. Prometer goles y terminar aguantando el empate causa eso, en cualquier cancha.