Sábado, 11 de Abril de 2026

Los convenios vulnerados

ColombiaEl Tiempo, Colombia 11 de abril de 2026

Es oportuno recordar que, tras las gravísimas violaciones de los derechos humanos que tuvieron lugar durante el Tercer Reich y la Segunda Guerra Mundial, se constituyó la Organización de Naciones Unidas en 1948 y el 12 de agosto de 1949 los países integrantes suscribieron los cuatro convenios de Ginebra, orientados a la defensa y protección de los derechos y al establecimiento de un mínimo equilibrio humanitario en el curso de los conflictos armados

Es oportuno recordar que, tras las gravísimas violaciones de los derechos humanos que tuvieron lugar durante el Tercer Reich y la Segunda Guerra Mundial, se constituyó la Organización de Naciones Unidas en 1948 y el 12 de agosto de 1949 los países integrantes suscribieron los cuatro convenios de Ginebra, orientados a la defensa y protección de los derechos y al establecimiento de un mínimo equilibrio humanitario en el curso de los conflictos armados. Esos tratados hicieron referencia al amparo requerido por los combatientes heridos, los enfermos y náufragos de las fuerzas armadas, los prisioneros de guerra y las personas civiles en tiempo de guerra. Lo que se está viendo en el mundo desde hace unos años, con especial fuerza desde 2023 y en estos días, a causa de la guerra emprendida contra Irán por parte de Israel y Estados Unidos, no es otra cosa que el olvido, el desconocimiento o la evidente vulneración de los aludidos convenios de Ginebra. En especial, ha sido violado el convenio relativo a la protección que merecen las personas civiles en tiempo de guerra, así como el relativo a los prisioneros de guerra. En cuanto a este último, resultó impresionante escuchar, hace unos días, al señor Ben Gvir, ministro de Seguridad de Israel, proclamando públicamente, ante numerosos prisioneros palestinos atados y maltratados, que él mismo les había vulnerado "todos sus derechos en prisión". Dijo haberles quitado los comedores y la comida, las visitas, las salidas al patio, el derecho a estudiar, y concluyó: "Ahora quiero quitarles también sus vidas". Días antes, se había aprobado una ley que instauró la pena de muerte, por ahorcamiento, solamente para palestinos. Por su parte, el presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, expresó públicamente que los iraníes "son unos animales", que su gobierno haría desaparecer a toda una civilización para que jamás volviera y que bombardearía de manera indiscriminada puentes, centrales eléctricas, infraestructuras, caminos, calles y edificios. Ante las críticas generadas, se incrementaron las amenazas y hasta el papa León XIV -que, en Semana Santa, hizo llamados a la paz y a la observancia del derecho internacional- fue señalado como entrometido. Según el Pentágono, "Estados Unidos tiene el poder militar para hacer lo que quiera en el mundo. La Iglesia católica haría mejor en tomar su lado". Grave equivocación. El catolicismo es libre y tiene todo el derecho de pronunciarse contra la guerra, la vulneración de los derechos y las libertades, hacer llamados a la paz, al diálogo y a la concordia. Pero, además, no se olvide que la Iglesia católica fue fundamental en la fundación y el desarrollo del derecho internacional. El Vaticano es un Estado, reconocido como tal y merece respeto. Los Convenios de Ginebra han sido ostensiblemente vulnerados en Gaza, como lo reconocen la ONU, la Corte Internacional de Justicia y la Corte Penal Internacional. Y están siendo vulnerados durante la guerra con Irán, especialmente en el Líbano. Las normas han sido ignoradas. Han sido gravemente afectadas comunidades y familias -incluidos niños y niñas- totalmente ajenas al conflicto, personas que no participan en las hostilidades, integrantes de la población civil, colegios, universidades, centros hospitalarios y asistenciales, médicos, enfermeras, personal de Naciones Unidas, organizaciones de derechos humanos, periodistas. Se han cometido crímenes de guerra y crímenes de lesa humanidad. No ha sido respetado el derecho internacional humanitario. Según los convenios, la población civil debe ser protegida. Las personas deben ser tratadas con humanidad, sin distinción basada en la raza, el color, la religión o la creencia, el sexo, el nacimiento o la fortuna. No se cumplen. En Colombia, infortunadamente, las organizaciones terroristas, guerrilleras, paramilitares y narcotraficantes también vulneran a diario los derechos de la población civil y de la Fuerza Pública. ¿Seguirá prevaleciendo la guerra sobre los derechos?
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