Domingo, 03 de Mayo de 2026

La estirpe autoritaria de Cepeda

ColombiaEl Tiempo, Colombia 3 de mayo de 2026

Circula masivamente en las redes una presentación de la senadora María Clara Posada en la que pone de presente que el programa de gobierno de Iván Cepeda constituye una seria amenaza a la propiedad privada, deja entrever que el futuro de nuestras instituciones dependerá de lo que se le antoje hacia adelante a una asamblea constituyente y arrasa con el actual modelo económico de Colombia, en el que la iniciativa privada quedará en manos de los llamados agentes populares, esto es, las juntas de acción comunal, los colectivos juveniles, las organizaciones indígenas y los consejos comunitarios afrodescendientes, a partir de una alianza que se denomina "Alianza Público-Popular", que contribuirá a "consolidar el carácter pluriétnico y multicultural de nuestra nación"

Circula masivamente en las redes una presentación de la senadora María Clara Posada en la que pone de presente que el programa de gobierno de Iván Cepeda constituye una seria amenaza a la propiedad privada, deja entrever que el futuro de nuestras instituciones dependerá de lo que se le antoje hacia adelante a una asamblea constituyente y arrasa con el actual modelo económico de Colombia, en el que la iniciativa privada quedará en manos de los llamados agentes populares, esto es, las juntas de acción comunal, los colectivos juveniles, las organizaciones indígenas y los consejos comunitarios afrodescendientes, a partir de una alianza que se denomina "Alianza Público-Popular", que contribuirá a "consolidar el carácter pluriétnico y multicultural de nuestra nación". Es decir, borrón y cuenta nueva. Para entender cabalmente a qué estamos realmente expuestos, de ganar la presidencia el senador Cepeda, consideré responsable, entonces, leer todo su programa de gobierno, llamado "El Poder de la Verdad". Fue un ejercicio frustrante. No se trata de un documento ordenado y sistemático sobre los distintos asuntos de política pública que comprometen a un gobierno, sino de una recopilación deshilvanada de los discursos del candidato del Pacto Histórico, pronunciados durante esta campaña. De manera que, al contrario de lo que se afirma con tanta facilidad, de que Iván Cepeda es un hombre disciplinado, metódico y centrado, en el referido programa me encontré con un candidato difuso y diletante, que no deja conocer el detalle de su pensamiento sobre un plan de gobierno específico. Por algo será la opacidad. De manera que si se trata de determinar cómo serán la salud, la educación, los servicios públicos, la infraestructura, la política de agua o el medio ambiente, más allá de generalidades, no hay que perder el tiempo leyendo el mamotreto de 430 páginas del camarada Cepeda. El pretendido programa es, por el contrario, un verdadero manifiesto. Una reedición del Manifiesto comunista, que sentó las bases de la lucha de clases, por lo cual se trata de muchos párrafos discursivos sobre la desigualdad social, la concentración de la tierra, la ‘parapolítica’ (de la guerrilla no dice ni mu), los ‘falsos positivos’, las madres de Soacha y el conflicto armado, todo ello por culpa de lo que denomina la "extrema derecha neofascista". En lo que sí es claro Cepeda es en que promoverá un Acuerdo Nacional con todas las fuerzas políticas, sociales y económicas, para definir las reformas sociales pendientes; lograr la paz en los territorios; definir un nuevo modelo para enfrentar el narcotráfico y la gran minería ilegal y, además, lograr el "reconocimiento de las víctimas, la prevalencia de la verdad y la realización de la justicia restaurativa... que llegue a las más poderosas figuras políticas, económicas y sociales". Anticipa Cepeda que el Acuerdo Nacional se llevará a cabo "sobre el plano de la movilización y el poder constituyente fortalecidos", lo que significa desde ya que no será un ejercicio deliberativo, libre y consensual. Porque si no se hace su voluntad, se pasará a un nuevo estallido social y a la convocatoria de una constituyente, que "son la garantía de que no iremos simplemente a un pacto de élites o hacia un acuerdo de reformas cosméticas". El diálogo social propuesto no es genuino. Porque deberá cumplirse bajo la amenaza de la revuelta social y la asamblea constituyente. Dice Cepeda que se trata de "no esperar a que los de arriba cambien las cosas, sino de ejercer presión, iniciativa y control desde abajo". En este escenario ya no valdrá la opinión de un Congreso libre, ni de una judicatura independiente, porque —se dice en el programa— se trata de que "no nos dejemos robar". Así, el tal acuerdo será apenas una fachada para imponer, en últimas, mediante un nuevo orden constitucional, la agenda totalitaria que persigue Iván Cepeda. Es, en suma, expresión de su estirpe autoritaria. Taponazo. Petro deja hecha añicos la política internacional de Colombia. Así lo ilustra el reciente libro de Guillermo Fernández de Soto y Andrés Rugeles, Colombia global. El excanciller, incluso, anota que este gobierno anda como "sonámbulo", en medio de la geopolítica mundial.
El programa del Pacto
Néstor Humberto Martínez Neira
El tal Acuerdo Nacional será apenas una fachada para imponer, mediante la revuelta social y un nuevo orden constitucional, la agenda totalitaria que persigue Iván Cepeda.
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