‘Marea azul’, nuevo capital estratégico para Latinoamérica
Sandeep Wasnik
Latinoamérica está ante una transformación política con consecuencias económicas concretas
Sandeep Wasnik
Latinoamérica está ante una transformación política con consecuencias económicas concretas. La llamada ‘marea azul’, el momento en que los gobiernos favorecen el mercado, está reorganizando los argumentos internos y reformulando los tipos de capital para que interactúen entre sí. Ya no es solo el riesgo oportunista o de financiamiento a corto plazo, sino también apuestas estructurales a largo plazo más amplias, especialmente en el Medio Oriente. Con un horizonte de inversión de 20 o 30 años, estas favorecen mecanismos regulatorios seguros y la certeza jurídica en sectores que abarcan desde la energía y la infraestructura digital hasta el mercado bancario. A partir de 2025, los fondos invirtieron más de 120 mil millones de dólares a nivel global y emergieron como uno de los mayores contribuyentes al capital a largo plazo. Colombia enfrenta elecciones decisivas en mayo de este año, ante la adopción o el mantenimiento de modelos más intervencionistas. Acuerdos como el contrato firmado con los Emiratos Árabes Unidos, que cubría más del 95% de las líneas arancelarias, demuestran que, incluso en el contexto político más hostil, el progreso es posible cuando las reglas permanecen claras. Lo que está en juego no es solo la cantidad de dinero que se invierte, sino también en qué se invierte. Latinoamérica está pasando de atraer capital especulativo, impulsado por ciclos de materias primas o financiamiento estatal, a buscar lo que podría describirse como ‘capital fundamental’: inversión en infraestructura energética, cadenas de suministro, centros de datos y nuevas capacidades productivas. Es un cambio que requiere menos turbulencia política y mayor confiabilidad institucional. Este proceso no significa que solo los regímenes de derecha puedan atraer estos flujos, pero sí sugiere un movimiento: los marcos regulatorios a largo plazo y la disciplina macroeconómica se convierten en condiciones centrales. Latinoamérica podría estabilizar las reglas del juego e integrarlas en una de sus regulaciones más robustas, convirtiéndose en un socio para países que buscan asegurar alimentos, energía y tecnología más allá del petróleo. La ‘marea azul’ no traerá resultados por sí sola, pero sí indica una dirección. El verdadero desafío para la región no es ideológico; es pragmático: demostrar que puede sobrevivir, a lo largo del tiempo, a la condición a largo plazo que hoy se promete.
Consultor de negocios internacionales en LatAm Intersect.