Domingo, 10 de Mayo de 2026

Salmón versus merluza

ChileEl Mercurio, Chile 10 de mayo de 2026

Se viene un vuelco total respecto de la época merluziana que acaba de terminar en nuestro país, en que el sedentarismo y el bajo aporte calórico fueron la tónica.

Me entretuve esta semana viendo el "SalmonSummit", ese congreso que se hace todos los años en Frutillar y que reúne a la industria salmonera con personalidades de la empresa, el emprendimiento, la tecnología y la política.
Tan motivado quedé que me puse a preguntarle a la inteligencia artificial sobre las diferencias y similitudes, fortalezas y debilidades de los distintos tipos de pescado que existen. Comparándolos con el salmón obviamente.
Antes de seguir debo confesar un cierto sesgo. Soy fanático del salmón chileno. Lo consumo en todas sus variedades y me siento orgulloso de que Chile sea el segundo productor mundial (debiéramos ser los primeros). El salmón me gatilla el mismo amor propio que el cobre chileno (soy hijo de minero) y el vino chileno (soy consumidor al borde de lo problemático).
Pero la cosa es que me puse a jugar con la IA y llegué al duelo clave: el salmón versus la merluza.
Veamos. Existen dos grandes categorías de peces, los blancos y los azules. La merluza es quizás el más popular de los peces blancos y el salmón es el más emblemático de los peces azules.
En muy simple y breve las diferencias fundamentales son las siguientes: el pescado blanco es una especie sedentaria que habita en las profundidades, que tiene poca grasa (en el hígado y no en los músculos), por eso su carne es de color claro, sabor suave y aporta pocas calorías; por el contrario, el pescado azul es una especie migratoria y movediza que tiene mucha más grasa saludable (Omega-3) distribuida en sus músculos, por lo que su carne es más oscura o rosada, su sabor mucho más intenso, más calórica y llena de vitaminas como la A, D y E.
Para mí no hay dónde perderse. Y más aún si hablamos del salmón de río, que es el atleta extremo de los peces, porque vuelve desde el mar al agua dulce a reproducirse y se dedica a nadar contra la corriente, cerro arriba, llegando incluso a remontar cascadas.
Yo no sé si el Presidente Kast se entretuvo en lo mismo que yo antes de presentarse esta semana ante más de mil 200 personas en el Teatro del Lago para el "SalmonSummit". Pero en su discurso yo entendí que se comparó a sí mismo con un salmón. "El salmón es terco, nada contra la corriente, pero no por llevar la contra, sino porque tiene un propósito. Bueno, ahora el salmón está en La Moneda y su propósito es cambiar a Chile para bien". Pongo la frase entre comillas pese a que no es textual, pero es lo que a mí me quedó del discurso del Presidente. Creo que se siente un poco "Salmon Man". Alguien creativo podría hacer con inteligencia artificial a ese nuevo prospecto de superhéroe chileno: terco, contreras, movedizo, musculoso y con ganas de hacer un cambio profundo para salvar a sus compatriotas. Tiene ahora su oportunidad. Ya veremos cómo le va.
De lo que no tengo ninguna duda es que se viene un vuelco total respecto de la época merluziana que acaba de terminar en nuestro país, en que el sedentarismo y el bajo aporte calórico fueron la tónica.
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