A los 23 años, Kevin Plank patentó un innovador prototipo de camiseta sintética para deportistas. Tres décadas después, acumuló una fortuna personal estimada en US$ 1.000 millones.
Si se piensa en el «sueño americano» -ese deseo de que un pequeño negocio crezca hasta convertir a un simple emprendedor en millonario-, Kevin Plank es un claro ejemplo. Hoy, a sus 53 años, es el fundador y presidente de la marca de indumentaria deportivaUnder Armour, una compañía valuada en US$ 2.300 millones. Sin embargo, cuando la creó en la casa de su abuela, solo tenía 23 años y algunos ahorros propios.
Suele decirse que los negocios nacen para resolver un problema, y ese fue precisamente el origen de su emprendimiento.
Nacido en Kensington, Plank jugaba al fútbol americano en la Universidad de Maryland a mediados de los años 90. En esa época enfrentaba una molestia recurrente: debía cambiarse con frecuencia las camisetas de algodón que usaba debajo del uniforme en los entrenamientos porque terminaban empapadas de sudor.
Plank notó que mientras esas remeras absorbían la transpiración, sus pantalones de compresión permanecían secos gracias a los materiales sintéticos con los que estaban fabricados. Ese hallazgo despertó su interés en la industria textil y, tras graduarse en 1996, se propuso desarrollar una camiseta para deportistas, capaz de absorber la humedad y mantener el cuerpo seco.
El resultado fue el prototipo número 0037, «The shorty», una prenda corta, ajustada al cuerpo y elástica que terminaría convirtiéndose en la piedra fundacional de un imperio empresarial.
Ahorros y contactos
El emprendedor invirtió US$ 17.000 que había ahorrado durante su etapa universitaria -en vacaciones vendía flores, cortaba el césped y retiraba la nieve de las casas de sus vecinos- y otros US$ 40.000 en materiales adquiridos con tarjetas de crédito. Así, en 1996 y desde un centro de acopio que instaló en el sótano de la casa de su abuela, Plank fundó Under Armour.
Las primeras ventas las hizo gracias al boca a boca. Recorrió universidades de la zona y clubes deportivos en su auto, ofreciendo su camiseta para usarse «bajo la armadura» de los jugadores. De allí nació el nombre de su marca.
Plank también recurrió a la red de contactos que había construido como deportista universitario. Varios excompañeros de equipo que llegaron a ligas profesionales fueron de los primeros en recibir muestras de Under Armour.
«Tenía amigos en los vestuarios de más de una docena de equipos de fútbol americano profesional (...). Cuando estaba planificando el negocio, mis contactos entre estos jugadores de la NFL fueron fundamentales para mi estrategia», reveló Plank a Harvard Business Review.
La estrategia dio resultado. Ese mismo año cerró su primer gran contrato al vender US$ 17.000 en camisetas a la Universidad de Georgia Tech.
En 1997 consiguió 12 clientes entre equipos universitarios y franquicias de la Liga Nacional de Fútbol Americano (NFL, por sus siglas en inglés), además de lanzar nuevos productos: una remera térmica y otra diseñada para mantener el cuerpo fresco durante la actividad física. Con el tiempo, el catálogo comenzó a expandirse a otros deportes y hoy supera los 3.000 artículos.
En 1998, Under Armour dejó la casa de la abuela de Plank y se trasladó a Baltimore, donde mantiene su sede hasta la actualidad.
El gran salto
Lo que nació como un emprendimiento personal se transformó en un gran negocio que en 2005 salió a cotizar en el Nasdaq.
Un año después lanzó su primera línea de calzado, unas botas de fútbol americano que vendió a la NFL. Su expansión continuó tanto en Estados Unidos como en el exterior -hoy tiene presencia en 140 países- y la compañía se consolidó como uno de los principales jugadores de la industria, frente a rivales como Nike, Adidas y Puma. Sin embargo, el año pasado reportó números en rojo.
A lo largo de ese camino, Plank logró acumular una fortuna de US$ 1.000 millones, según estiman medios internacionales.
La innovación en productos y la sinergia con figuras de alto perfil han sido pilares del éxito de la marca. Under Armour mantuvo durante años una alianza con la estrella de la NBA Stephen Curry y hoy tiene a la cantante Tini Stoessel como embajadora.
La empresa también creció mediante la adquisición de plataformas como MapMyRun, Endomondo y MyFitnessPal, formando una comunidad digital con sus clientes alrededor del fitness y el bienestar.
A 30 años de su comienzo, la historia de Plank demuestra cómo una molestia cotidiana puede convertirse en un lucrativo negocio de alcance global.