Herida de muerte
Al pedir la renuncia de quien los representaba en la Jutep, los comunistas le hicieron un daño irreparable. Es increíble que el cuerpo haya funcionando como si nada.
La Jutep dejó de existir en setiembre de 2021. Lo que vino después fue apenas su fantasma. El día que el Partido Comunista le pidió a su integrante que renunciara a su cargo por haber votado a favor de una moción que cuestionó la gestión de Carolina Cosse respecto a la construcción de Antel Arena, la sola existencia de la Jutep perdió todo sentido. Sus restantes miembros no solo debieron renunciar ese mismo día a sus cargos sino además, disolver el organismo.
Al demandar esa renuncia el mensaje del Partido Comunista fue contundente e irreversible. Ningún integrante avalado por ese sector podría en el futuro, votar algo contario a los intereses partidarios. Su permanencia estaba condicionada por lo que partido necesitaba y ordenaba; lo de la honestidad a nadie le importaba.
Con lo cual la sola existencia de un organismo de contralor relativamente independiente, perdía su real sentido de ser. Era evidente que a partir de ese momento los cuestionamientos a conductas poco transparentes no se harían por convicción y como resultado de una rigurosa investigación, sino según conveniencias partidarias.
A partir de ese momento, el organismo perdió toda credibilidad y es asombrosamente llamativo que recién cinco años después de aquel episodio, surja este interés por remodelar el organismo. A esta altura, lo lógico sería no modificar su estructura sino cancelarlo en forma definitiva.
En aquel momento, el FA pidió la renuncia de Jorge Castro, su representante en la Junta de Transparencia y Etica Pública y miembro del Partido Comunista, por haber firmado un dictámen que concluía que hubo un apartamiento en las normas éticas de la función públca en la construcción del Antel Arena. El dictámen afectaba directamente a Carolina Cosse que como presidenta de Antel impulsó esta obra pese a las advertencias que se le hizo sobre lo espinoso del asunto.
Para el Partido Comunista, el fallo de la Jutep buscaba desviar la atención de otros asuntos polémicos y, según se dijo, más urgentes. Esa modalidad de reacción es típica de los comunistas cuando el debate sobre un determinado asunto los perjudica. Siempre aducen que en realidad el tema que debería abordarse es otro que nada tiene que ver con lo que está en discusión. Y de ese estribo no se bajan ni a la fuerza.
En cuanto al dictamen de la Jutep, el partido entendió que el procedimiento usado para llegar a su conclusión (avalado, para colmo, por su propio representante) era "inadecuado e insuficiente" y por lo tanto dio lugar a un "informe sesgado". La afirmación fue sostenida con abundante argumentación, que a su vez también pudo haber sido cuestionada por sesgada en la medida que dicho partido estaba decidido a defender a los afectados por el fallo a como diera lugar.
Es que la tarea de organismos como la Jutep es llegar a dictámenes basados en una investigación hecha con prescindencia de los partidos. Precisamente, la idea es esa: que los partidos y sus dirigentes no entren en la discusión. Por eso es tan importante el grado de independencia que deben tener estas oficinas. Es evidente que si un fallo afecta a un partido, éste argumentará en su favor y quizás incluso lo haga con sólida fundamentación aunque con dirigida intención. Pero al final, lo que un partido diga poco importará en la medida que el prestigio, la credibilidad y la libertad de ese organismo se siga sosteniendo.
Al pedir la renuncia de quien los representaba en la Jutep, los comunistas le hicieron un daño irreparable e, insisto, es increíble que el cuerpo haya funcionando como si nada hubiera pasado por otros cinco años. El mensaje del Partido Comunista fue como decir: "de la parte nuestra de Jutep, los dueños somos nosotros". El problema es que el que organismo no se creó para ese fin ni para funcionar de ese modo.
La postura del Partido Comunista condicionó la esencia misma del organismo. Al obligar a su representante a renunciar por discrepar con su fallo, hirió de muerte a la Jutep. Ninguno de sus miembros, a partir de ese momento, podría volver a trabajar con la libertad necesaria para llegar a un dictamen justo y equilibrado. Sentiría el aliento en la nuca del partido que lo puso ahí y sabría que un simple error le podía costar el cargo.
Si en la actual discusión sobre la reforma de la JUTEP, lo ocurrido en setiembre de 2021 no es tenido en cuenta como un antecedente gravísimo e inaceptable, se caerá en el mismo error de formular una Junta con apariencia de ser independiente, sin serlo. Una Junta que intentará investigar casos de falta de transparencia y de violación a códigos éticos, por fuera de toda transparencia y de todo código ético, Lo cual sería inadmisible.
Por eso mucha gente duda de la viabilidad de una Jutep reformada y entiende que los casos que le corresponde estudiar, en definitiva deberían pasar a la Justicia lisa y llanamente.
Todo indica que eso sería lo más razonable.