Lunes, 22 de Junio de 2026

Enfrentando la caída de la natalidad

ChileEl Mercurio, Chile 21 de junio de 2026

Es un esfuerzo necesario, pero se debe tener claro que muy pocos países han conseguido resultados en este ámbito.

El Gobierno convocó a una comisión asesora de expertos para que entregue recomendaciones sobre cómo enfrentar el preocupante desplome de la natalidad. Esta cayó, en la última medición, a menos de un hijo por mujer en edad fértil, de las más bajas del planeta. Se trata de una tendencia que se está dando, en mayor o menor medida, en casi todos los países del mundo, y cuyas causas son múltiples. Eso explica por qué no se han encontrado maneras sencillas de revertirla. Así, la comisión y el Plan Chile Renace al que esta apoya enfrentan importantes desafíos. Esto ha sido reconocido por el propio Gobierno, que entiende que los resultados que se obtengan, si se obtienen, lo serán a largo plazo. Adicionalmente, ha expresado su propósito de que las medidas que se propongan no interfieran con las decisiones que las mujeres quieran tomar autónomamente en estas materias.
Entre las causas tras este fenómeno se encuentra la plena incorporación de las mujeres al mundo del trabajo. Este es uno de los avances más importantes de nuestra era, pero que, en una sociedad donde la necesaria corresponsabilidad parental no termina de hacerse realidad, complica la crianza, además de atrasar la concepción hasta cuando la fertilidad va en declinación, estrechando la ventana disponible para hacerlo y disminuyendo la cantidad de hijos posibles de concebir. También los esfuerzos financieros, de atención y tiempo involucrados, y las incertidumbres en las que se desenvuelve el mundo moderno han modificado a la baja la preferencia de las parejas por tener hijos. Todo ello ha desencadenado, entre las nuevas generaciones, una cultura menos proclive a la reproducción, que complejiza aún más los esfuerzos por revertir la situación.
Los países que lo han intentado no han sido particularmente exitosos, y las políticas que se han centrado solo en el alivio económico a quienes tienen hijos no han logrado las metas planteadas. Algunas naciones europeas, como Francia, Dinamarca o Suecia, que tienen tasas de entre 1,7 y 1,8 hijos por mujer en edad fértil -altas, pero insuficientes para mantener la población-, lo han conseguido mediante una batería de políticas cuidadosamente diseñadas, que apoyan de múltiples maneras a las familias con hijos -no solo monetariamente- y que procuran generar un ambiente social favorable a quienes tengan niños, para intentar modificar la cultura contraria que se ha ido instalando.
Con todo, los países -Chile entre ellos- harían bien en reconocer lo complejo del problema que enfrentan, y junto con facilitar y ayudar a quienes sí deseen tener hijos, simultáneamente se preparen para los escenarios en los que su población efectivamente disminuya, que los grupos de tercera edad constituyan proporciones cada vez más altas del total y que el porcentaje de quienes estén en condiciones de aportar a la generación de recursos siga bajando.
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