Miércoles, 01 de Julio de 2026

Más de 100 mil personas no encuentran un primer trabajo

ChileEl Mercurio, Chile 1 de julio de 2026

La tasa de desocupación general en mayo llegó a 9,4%, la más alta desde la pandemia. Pero entre los jóvenes, ese porcentaje llega a casi el 25%.

El panorama laboral chileno tiene varias hebras críticas. La tasa de desocupación (9,4% en mayo) es la mayor en décadas, sin considerar la pandemia. Ya hay cuatro regiones con un registro superior al 10%. El desempleo femenino persiste en dos dígitos. Los puestos que se han creado son, en términos netos, informales (sin protección previsional). Y si no bastara, se agrega uno que despierta gran preocupación: hay más de 100 mil personas, en su mayoría jóvenes, que, estando disponibles para trabajar, no han conseguido su primer empleo.
Los datos del Instituto Nacional de Estadísticas (INE) del trimestre móvil terminado en mayo muestran que en la categoría "Personas que buscan trabajo por primera vez", hubo 102.300 que se quedaron esperando esa oportunidad laboral inaugural. La cifra no ha bajado de los 100 mil en todo este año, y no existen registros de una serie así de compleja desde que se toma esta versión de la encuesta, en 2010.
Mujeres, jóvenes y con estudios
Sandra Quijada, coordinadora del Área de Opinión Pública del Centro de Estudios Públicos (CEP), comenta que el 77% de ese grupo lo conforman jóvenes de hasta 29 años dentro de la fuerza laboral (es decir, hay interés en trabajar). El deterioro del mercado laboral dificulta la absorción de quienes transitan desde el sistema educativo a su primer empleo, dice. Y "en los dos últimos trimestres predominan las mujeres y se observa una presencia importante de personas con niveles educacionales altos", describe.
Si se trata de datos, la lectura es así: de cada cuatro jóvenes entre 15 y 24 años que están en la fuerza laboral (es decir, que están disponibles para trabajar), uno no tiene trabajo. En mujeres, el porcentaje sin ocupación es del 28,3%. En todos esos escenarios, son los peores números desde la pandemia.
Sin experiencia
Juan Bravo, economista del Observatorio del Contexto Económico (Ocec) de la U. Diego Portales, indica que el debilitamiento del empleo juvenil resulta de una mezcla de motivos estructurales: alza de costos laborales, baja productividad, desventaja obvia por inexperiencia (en edad y en formación).
"Cuando es complejo encontrar trabajo como ahora, siempre los más vulnerables laboralmente hablando son los perjudicados. Las mujeres, los jóvenes, los adultos sobre 55, las personas no calificadas", enumera Lorena Flores, directora ejecutiva del Centro de Microdatos de la U. de Chile.
Bravo anota que a ese candidato hay que enseñarle: "Contratar a alguien sin experiencia alguna en un empleo significa tener que destinar recursos para el aprendizaje, lo que puede significar un costo adicional para el empleador en comparación con trabajadores con mayor experiencia". Y es, claro, una apuesta a ciegas: "La falta de experiencia genera mayor incertidumbre en el empleador sobre la productividad del trabajador".
Si se suma a todos los jóvenes sin trabajo (cesantes y los que buscan un primer puesto), son unos 180 mil entre 18 y 24 años, "mientras otros 860 mil cursan estudios de educación superior", dice Lucas Palacios. Y remata: "Considerando lo anterior, cuando el desempleo aumenta, también se elevan las exigencias para acceder a un puesto de trabajo. Y ahí surge una paradoja: quienes enfrentan las mayores dificultades para ingresar al mercado laboral son, al mismo tiempo, quienes deben cumplir una de sus principales exigencias, contar con experiencia laboral".
"Cuando hablamos del primer empleo", menciona Cristina Pérez, psicóloga laboral de Adecco Chile, "las principales barreras no suelen estar únicamente en el currículum. Con frecuencia observamos factores como la inseguridad al enfrentar entrevistas, la dificultad para comunicar fortalezas, el miedo al rechazo o expectativas poco alineadas con la realidad del mercado laboral". El déficit, precisa, no siempre es de conocimientos: "Muchos jóvenes tienen competencias técnicas suficientes, pero aún no han desarrollado habilidades para presentarlas de manera efectiva". Y los rechazos pesan. "Algunos candidatos enfrentan altos niveles de ansiedad o frustración cuando reciben varias respuestas negativas en poco tiempo. Esto puede afectar su confianza y llevarlos incluso a abandonar la búsqueda laboral prematuramente", advierte.
¿Y qué hacer?
"Para reactivar el empleo juvenil es indispensable generar facilidades para que los jóvenes puedan adquirir esa experiencia mientras estudian, difundiendo, potenciando y flexibilizando el estatuto al empleo joven", sugiere Lucas Palacios. "Es estratégico fortalecer las trayectorias técnico-profesionales que integren formación y aprendizaje aplicado. Que los jóvenes puedan estudiar y trabajar, beneficia tanto a ellos como a los empleadores", considera.
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