Doscientos cincuenta años de EE.UU.
Este aniversario encuentra a las instituciones de la democracia estadounidense sometidas a prueba.
Estados Unidos celebra doscientos cincuenta años desde que las trece colonias de la Corona Británica declararan su independencia, el 4 de julio de 1776. Sus instituciones, basadas en las ideas de la democracia liberal y agrupadas en torno a su Constitución, lo han transformado en un referente para las democracias del mundo, poseedor de la economía más poderosa del planeta, el polo científico-tecnológico-innovativo más dinámico de la Tierra, y en un poder militar inigualable, decisivo en el resultado de las dos guerras mundiales y desequilibrante en el fin de la Guerra Fría y el desplome de la Unión Soviética.
Todo ello se funda en la solidez con que han sido preservadas esas instituciones: la separación de poderes y sus necesarios pesos y contrapesos, tan preclaramente discutidos en los papeles del Federalista y posteriormente transferidos a su Constitución; el inclaudicable afán por preservar la libertad de expresión; la mantención de los ritos democráticos, con elecciones informadas, abiertas y competitivas, a pesar del asesinato de cuatro de sus presidentes y una Guerra Civil de por medio, librada precisamente para consolidar la abolición de la esclavitud.
Estos ejemplares logros no han impedido que en múltiples oportunidades sus actuaciones hayan merecido justificados cuestionamientos, sea por sus intervenciones en otros países, sea porque, en oportunidades, el funcionamiento de algunas de sus propias instituciones no ha estado a la altura de las promesas que las fundaron. Pero precisamente en esas oportunidades ha emergido el que tal vez sea el mayor valor de la democracia norteamericana: la capacidad, sustentada en la libertad de expresión como viga fundamental, para observarse críticamente y, mediante la deliberación, corregir rumbos.
Ello es lo que permite a Estados Unidos enfrentar este aniversario como líder de las naciones del globo, con una economía que sigue sorprendiendo al mundo por su vigor y dinamismo, y cuyas universidades mantienen un nivel de excelencia que, sumado al inigualable empuje de sus emprendedores, lo tiene instalado nuevamente a la vanguardia de una de las revoluciones tecnológicas más impresionantes de la historia, la inteligencia artificial.
Pero también, este aniversario encuentra a las instituciones de la democracia estadounidense una vez más sometidas a prueba, ahora, ante los embates de un Presidente cuyas formas autoritarias amenazan y tensionan de modo extremo su funcionamiento, y cuya postura de "América primero" ha generado grietas en las alianzas que sustentan el mundo occidental. Con todo, aun en este período, la fuerte reacción de distintos sectores de la sociedad civil y las decisiones de sus tribunales que han puesto límite o revertido medidas contrarias a los principios constitucionales, hablan de la riqueza y resistencia de un modelo democrático que ha sido ejemplar para el mundo y que es de esperar pueda seguir siéndolo.