Domingo, 05 de Julio de 2026

Los pendientes del metro

ColombiaEl Tiempo, Colombia 4 de julio de 2026

Editoriales
La primera línea del metro de Bogotá avanza

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La primera línea del metro de Bogotá avanza. Según el gerente de la entidad, los cronogramas se cumplen y los trabajos alcanzan casi el 80 por ciento de ejecución. El tren elevado ya rueda varios kilómetros en sus primeras pruebas y, aunque la interventoría ha hecho requerimientos técnicos, entre ellos posibles fallas en el terreno del patio taller, tanto el consorcio como la Administración aseguran que las recomendaciones se están acatando y no ven que terminen en sanciones. Dicho esto, y si todo sigue a buen ritmo, estamos hablando de que para comienzos del 2028 la anhelada obra podrá entrar en funcionamiento plenamente. Pero cuidado: aún hay asuntos pendientes que deben ir acompasados con las obras para que semejante infraestructura se inicie sin contratiempos. Desde esa perspectiva, vale la pena observar con detenimiento la iniciativa Metro 20, que lleva a cabo el programa Bogotá Cómo Vamos (BCV) en alianza con la fundación Despacio. Una veeduría ciudadana que realiza varios encuentros con habitantes de las localidades por donde rodará el metro para discutir con ellos los retos y desafíos que en materia de seguridad, urbanismo y espacio público le esperan al metro en su recta final. De este ejercicio saldrán 20 recomendaciones puntuales para que la Administración las tenga en cuenta. Un primer encuentro ya tuvo lugar. Y giró en torno a la iluminación que debe prevalecer a lo largo y ancho del viaducto. No se trata de un tema menor, pues como bien lo explicó la reconocida diseñadora urbana Leni Schwendinger, de Nueva York, la luz en este tipo de infraestructuras es tan importante como la operación misma de los trenes. En ese contexto, señaló que si este tema no se aborda con diligencia y de forma integral, se correrá el riesgo de crear espacios sombríos, peligrosos e inseguros para la población nocturna: estudiantes, trabajadores, ciclistas e, incluso, adultos mayores. No es el único reto que le espera al metro. De acuerdo con BCV, entre las charlas que se promoverán con los ciudadanos —en aras de ir afianzando una cultura metro— está el uso que se debería dar a los 500.000 metros cuadrados de espacio público que generará la obra. En algunos lugares del mundo, estas áreas han sido aprovechadas para el comercio organizado, para escenarios deportivos, jardineras, ciclorrutas y exposición de obras de arte. Recientemente, el alcalde Carlos Fernando Galán puso en marcha una estrategia de renovación urbana para los entornos de la primera línea del metro, que incluye la construcción de alamedas, vivienda social y comercio a gran escala. Todo eso está bien. Y mucho mejor si, como sugiere BCV con Metro 20, se incluye en esas conversaciones a los ciudadanos, cuyos aportes generarán un mayor sentido de pertenencia con el metro. Pero sin duda, uno de los esfuerzos más tenaces que le esperan a la administración de turno, y que debe ser acometido desde ya, es la concepción de una cultura ciudadana alrededor de la primera línea del metro. No se puede repetir la historia de TransMilenio, al que la gente acogió con generosidad en sus inicios y después abandonó por falta de empatía con el sistema, entre otras razones.
Tarea que debe ser acometida desde ya es la concepción de una cultura ciudadana en torno a la primera línea del metro

de Bogotá.
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