Jueves, 16 de Julio de 2026

Después de la Ley Miscelánea, ¿qué?

ChileEl Mercurio, Chile 15 de julio de 2026

El país necesita impulsar la demanda privada y eso pasa por el sector construcción.

Con alta probabilidad, el proyecto de Ley de Reconstrucción debiera aprobarse en las próximas semanas, lo que significaría un importante triunfo político y en materia económica para el Gobierno. El país necesita salir de su letargo y la reforma tributaria que se propone, junto con cambios en numerosos permisos y regulaciones, deberían contribuir a generar un espacio para la recuperación.
Esta reforma, sin embargo, se aprobará en un país cuya economía se encuentra debilitada en un grado superior al imaginado hasta hace unos meses. En efecto, las expectativas de muchos agentes y de las propias autoridades entrantes eran que la economía rápidamente se aceleraría. Aunque algunos factores en sectores específicos ligados a los recursos naturales explican parte de las malas cifras de crecimiento -como ha enfatizado el Banco Central-, también es evidente que ni la demanda por consumo ni la inversión se encuentran hoy en auge. Los altos niveles de ahorro corporativo son la principal muestra. En este sentido, la coyuntura macroeconómica que enfrenta el país es diferente a la anticipada, por lo que la aprobación de la Ley de Reconstrucción, siendo una buena noticia, no necesariamente modificará de manera rápida el panorama.
Es por ello que el Gobierno deberá enfocarse en una segunda etapa que enfrente las necesidades de corto plazo, principalmente reflejadas en la debilidad del empleo. El enfriamiento de las altas expectativas que existían a principios de año ha afectado la demanda, y políticas orientadas a reformas estructurales en el mercado laboral o en el mercado de capitales -siendo muy necesarias- deben complementarse con otras específicamente orientadas a impulsarla. Y es que la economía chilena necesita, en el corto plazo, un impulso de demanda privada, acompañado de una recuperación del optimismo.
Trabajar en este sentido debería ser el foco del Gobierno. Para ello, más que muchas medidas marginales, debería concentrar su esfuerzo en impulsar una recuperación del sector inmobiliario. En efecto, como lo indicó el ministro de Hacienda hace pocas semanas, la recuperación del empleo está íntimamente ligada con una reactivación de la construcción. Aún más, es posible decir que la recuperación de las expectativas también está ligada a un shock en ese sector.
Existen numerosas políticas que el Gobierno podría desarrollar para ello. Sumándose a la aprobación de la rebaja transitoria del IVA -cuya demora ha perjudicado las ventas en el sector-, el Ejecutivo deberá evaluar garantías al pie o a las tasas de los créditos hipotecarios, así como una inyección de recursos para subsidios habitacionales. A su vez, la aceleración de permisos de construcción de viviendas -en una especie de fast track - debería considerarse seriamente. Paralelamente, el plan debería incluir la aceleración de la inversión en obras públicas, cuyo impacto sobre el empleo es directo.
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