Esta oposición es una buena noticia
Jorge Restrepo
La rápida definición del carácter, las formas y el contenido de la oposición al gobierno entrante es una buena noticia
Jorge Restrepo
La rápida definición del carácter, las formas y el contenido de la oposición al gobierno entrante es una buena noticia. La táctica del oficialismo en tránsito a la oposición es deslegitimar al gobierno entrante y sembrar miedo para paralizar. No reconocer el resultado ganador de De La Espriella y Restrepo es un doble error pues define la oposición como antidemocrática y la radicaliza en extremo. A la falta de reconocimiento se sumó el anuncio de "más de 55 mil reclamaciones" que cuestionaban los escrutinios de los jurados de mesa, reclamaciones que nunca llegaron. Después vino la demanda de nulidad (sin fundamento) al resultado del voto popular (el mismo lawfare que hace poco denunciaban en su contra). Para sembrar el miedo bastó con anunciar que el próximo sería un "gobierno paramilitar en conformación" (sin pruebas o razones del retorno del paramilitarismo), solo conjeturas. La táctica es tan efectiva como dañina: aunque afecta políticamente al gobierno entrante, también reduce el respaldo ciudadano a la democracia, pese a que el segundo escrutinio mostró que no hubo fraude alguno y el Consejo de Estado inadmitió pronto la mal escrita demanda de nulidad. El miedo también permanece: la mugre estigmatizante de "paraco", autoritario y "facho", le da un argumento a la calle en pos de protesta y es la etiqueta duradera del miedo, fácil de poner y difícil de quitar. El gobierno en formación no respondió bien. En vez de aprovechar la oleada de confianza de las últimas dos semanas, que se mide en la importante apreciación de los activos en pesos, decidió persistir en el discurso de campaña y centrarse en el pasado. En vez de anunciar medidas concretas para generar más confianza, para superar el miedo al futuro, el vicepresidente electo, desde Washington, se refugió en el giro retórico de la herencia dañada: la "patria miseria que heredamos", la "destrucción en el crecimiento de la economía, la destrucción del sistema de salud, del sistema energético". El presidente electo, desde Barranquilla, la emprendió contra el Acuerdo de Paz, una tarea que con seguridad le ganará hurras pero que lo distraerá de la gestión y que le puede quitar la oportunidad de construir una política de seguridad sin levantar el cierre del conflicto armado del pasado y con una buena implementación del Acuerdo de Paz. De La Espriella pudo hacer un salto adelante, y decidió volver al pasado: el argumento de la patria destruída no hará más fácil el milagro económico y enfrentarse al Acuerdo de Paz le puede agotar al gobierno entrante su capital político, que no es abundante. ¿Por qué esta oposición es entonces una buena noticia? Porque permite una tercería: una alternativa liberal, pro-empresa, responsable fiscalmente, integradora e incluyente. Una alternativa que se preocupe más por reconstruir, para que la próxima alternancia en el poder no nos deje con un progresismo reforzado, ni con un radicalismo extremo que siga centrado en el pasado.
Profesor de economía de la Pontificia Universidad Javeriana.