Gabinete ADLE-Restrepo
La señal más relevante sobre calidad de inicio de un gobierno recae en la designación de su gabinete de ministros
La señal más relevante sobre calidad de inicio de un gobierno recae en la designación de su gabinete de ministros. Mi voto a favor de ADLE-Restrepo tuvo dos principales motivantes: uno, evitar los desastres que hubieran ocurrido bajo Cepeda, tales como captura política de las altas cortes, captura del BR, reformar la Constitución de 1991 o continuar con el deterioro del orden público (lo cual detallé en mi pasada columna); y, dos, la restitución de un manejo técnico del Estado a través de la designación de ministros idóneos. Para evaluar la calidad ministerial, he analizado conocimiento técnico (específico a su cartera), relacionamiento político (probado) y capacidad gerencial (dado su historial de vida). He limitado mi análisis a 12 principales carteras, con énfasis en temas socioeconómicos. Pero donde ministerios de Interior, Defensa y Justicia jugarán un gran papel al implementar todas las tareas. Excelentes nombramientos. En carteras de Interior (Lara), Hacienda (Gómez), Transporte (Noguera), Comercio (Amín), Ambiente (Arjona), Energía (Arboleda), Vivienda (Beltrán), Defensa (Mora) y Justicia (Cancino), caracterizándose por su buen conocimiento técnico. Y, además, adecuado relacionamiento con el Congreso y los territorios. Lara (exsenador y exrepresentante a la Cámara por Bogotá) ha tenido buena experiencia a través del partido Cambio Radical, demostrando quilates para el debate político inclusivo. Además, conoce bien la descentralización y la seguridad social (lo cual me ilustró, en 2017-2018, y con profundas referencias a España); requiere, eso sí, incluir limitantes fiscales en sus decisiones. En Hacienda, Miguel Gómez cuenta con amplia experiencia en sector público (exvicecontralor, exrepresentante por Bogotá, Bancóldex, Mincomercio), y privado (presidente Fasecolda y AmCham; universidades Arboleda y Rosario). En su destacada carrera ha mezclado experiencias tecnopúblicas y conoce el Congreso desde adentro; además, cuenta con hábitos comunicativos a través de Portafolio. Demuestra claridad sobre urgencia de ajuste fiscal duradero, mezclando recortes presupuestales (primero) e incrementos en presión tributaria (posteriores). Elsa Noguera (Mintransporte) se caracteriza por su eficaz gestión en vivienda y transporte, desde las regiones (como exminvivienda, exalcaldesa de Barranquilla y exgobernadora del Atlántico). Se ha distinguido por implementar obras de infraestructura, siendo ficha clave en gestiones que adelantara Germán Vargas Lleras (q. e. p. d.) y siendo postulada como fórmula vicepresidencial. Ella será vital para liderar impulsos a inversión privada, tendiendo ágiles puentes presupuestales y de licencias ambientales, con el crucial apoyo de Arjona (Minambiente), también con importante conocimiento territorial. Deficientes nombramientos. El de Viviane Morales en Educación y Bula en la Cancillería, pues no cuentan con el conocimiento técnico específico de sus carteras. Y, lo más grave, llegan con negativa carga ideológica: ella con fundamentalismos religiosos y él con carga Maga que poco ayudará a tender puentes de entendimiento global prodemocracia. Si bien la experiencia política de Morales (exrepresentante, exsenadora y exfiscal de corto vuelo) podría ser un activo, su elevada carga ideológica-religiosa resulta inapropiada para una cartera que debería ser neutral y donde la propia carta del 91 nos define como Estado laico. Las influencias de su exesposo (Lucio) poco ayudarán a contener la difícil carga política de Fecode, tras haber vivido 4 años de "maná político contractual". Por razones de espacio omito detalles del resto del gabinete. Pero concluyo diciendo que el promedio de las carteras aquí analizadas arroja un satisfactorio balance de conocimiento técnico (7,5 / 10) y buena capacidad político-gerencial (8 / 10). Luego, salvo por infortunios en Educación y Cancillería, las designaciones ministeriales lucen acordes con las elevadas expectativas. Esto contrasta con el deplorable ejercicio observado bajo Petro (2023-2026).
Un balance satisfactorio
Sergio Clavijo