Martes, 21 de Julio de 2026

Viviendas: Crece la cantidad de mujeres que arrienda y se complica su acceso a una casa propia

ChileEl Mercurio, Chile 20 de julio de 2026

En los últimos 10 años subió fuertemente este segmento a nivel nacional. El alto costo del alquiler, ingresos más bajos que los hombres y un mayor desempleo, son las principales barreras que ellas enfrentan.

La cantidad de mujeres jefas de hogar que arrienda una vivienda en Chile ha aumentado notoriamente en los últimos años. Incluso, en la Región Metropolitana la cifra supera a los hombres que alquilan una propiedad residencial.
En este escenario, se advierte que el alto costo del gasto en arriendo se transforma para las mujeres, especialmente, en una barrera para ahorrar para una vivienda propia. A esto se suman otros factores como ingresos -en general- más bajos que los hombres y un desempleo más alto.
Alza y sus razones
Un 27% de los hogares que existe en Chile arrienda, porcentaje que equivale a 1,91 millones de familias. De estos, alrededor del 46% corresponden a jefas de hogar mujeres (890.091 hogares), según datos solicitados por "El Mercurio" a Déficit Cero, plataforma creada por Techo-Chile y la Cámara Chilena de la Construcción, elaborados utilizando información de la Casen 2024. En 2015, dicho porcentaje era del 34%, es decir, se registra un alza de 12 puntos porcentuales en cerca de 10 años.
En la Región Metropolitana, de acuerdo a bases estadísticas de Inciti -filial de GPS Property- y de la Casen, de los cerca de 913.000 hogares arrendatarios actuales, el 51% tiene a una mujer al mando. Ese dato subió desde el 49,9% de 2022 y del 48,7% de 2020.
"Al comparar los censos de 2002 y 2024, la participación de las mujeres en el arriendo aumentó en todas las regiones del país", indicó Enrique Matuschka, director de Políticas Públicas de Déficit Cero.
La mayor participación de mujeres en propiedades alquiladas "responde al crecimiento de los hogares monoparentales y a un contexto donde acceder a la vivienda propia es cada vez más complejo", comentó Nicolás Herrera , gerente general de Inciti.
Herrera añadió que "al depender de un solo ingreso, estos hogares enfrentan mayores dificultades para ahorrar y acceder a un crédito hipotecario. A ello se suma que muchas mujeres deben compatibilizar el trabajo con labores de cuidado de hijos o adultos mayores, lo que limita su capacidad de generar recursos y hace del arriendo la alternativa habitacional más viable".
Al analizar los más de 280 mil hogares liderados por extranjeros que arriendan en la RM -según Inciti-, el 47% son encabezados por una mujer y el 53% por hombres. Venezuela y Perú lideran en materia de nacionalidades foráneas. En el primer caso, las viviendas venezolanas tienen un 47% de jefas que alquilan, mientras que la participación femenina en el origen peruano es el 53%.
Costos y barreras
Salir de la situación de arrendatario se complica para las personas en general y las mujeres en particular, debido al alto costo del alquiler.
En Déficit Cero señalaron que del total de jefas de hogar con problemas de asequibilidad -relación del gasto en vivienda respecto a los ingresos- del arriendo, 52% se concentra en los dos primeros quintiles de ingreso (40% más vulnerable). En el caso del primer quintil, el gasto de las mujeres supera el 60% y la mediana de estos hogares se encuentra bajo la línea de la pobreza luego de pagar el alquiler.
Matuschka agregó que la mediana de las mujeres que lideran un hogar destina el 28% de sus ingresos al pago de un arriendo, versus el 25% en el caso de los hombres.
Herrera coincidió en que "el arriendo representa una carga financiera importante. En segmentos de ingresos medios puede superar el 50% del ingreso mensual, reduciendo significativamente la capacidad de ahorro para reunir el pie de una vivienda o cumplir con las exigencias de un crédito hipotecario".
A la vez, ingresos más bajos que los varones y cifras de desempleo más altas -hoy en 10,5% en las mujeres versus el 8,6% de los hombres- también complican que las jefas de hogar compren una vivienda.
Enrique Matuschka detalló que la mediana de ingresos de las mujeres arrendatarias es $1.173.071, mientras que en el caso de los hombres es $1.300.000 -según Casen 2024-. En tanto, el 78% de las jefas de hogar que alquila están ocupadas laboralmente, mientras que en el caso de los varones es el 92%.
Además de las brechas de ingresos, "se suman trayectorias laborales interrumpidas producto de la maternidad y las responsabilidades de cuidado, lo que afecta la estabilidad de los ingresos y el acceso al financiamiento", recalcó Herrera.
Propuestas y casos internacionales
"Si bien no existen programas públicos exclusivos para disminuir brechas, los actuales programas habitacionales consideran factores de mayor selección en caso de hogares de madres solteras con hijos hasta 24 años", sostuvo Matuschka.
Añadió que "existen experiencias internacionales con medidas para corregir brechas en el acceso a la vivienda, específicamente a través de facilitar el financiamiento habitacional a hogares monoparentales liderados por mujeres. Estas van desde prioridades en la lista de espera habitacional (Reino Unido) y créditos hipotecarios preferentes (Australia), entre otras".
Nicolás Herrera coincidió en señalar que de acuerdo a las políticas del Minvu, las familias vulnerables y con jefatura femenina tienen más opciones de acceder a subsidios. Pero enfatizó que "el principal desafío es facilitar el paso desde el arriendo hacia la vivienda propia. Para ello, sería importante fortalecer instrumentos que apoyen el ahorro para el pie, mejoren el acceso al financiamiento y consideren las particularidades de los hogares monoparentales encabezados por mujeres".
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