Domingo, 09 de Agosto de 2026

Antes de mover los muebles

ColombiaEl Tiempo, Colombia 8 de agosto de 2026

Cuando una familia atraviesa dificultades económicas, lo primero que hace no es redistribuir los cuartos de la casa

Cuando una familia atraviesa dificultades económicas, lo primero que hace no es redistribuir los cuartos de la casa. Antes de mover un solo mueble, se sienta alrededor de la mesa y responde una pregunta sencilla: ¿qué es lo más urgente? Esa, curiosamente, es la pregunta que con más frecuencia olvidamos en el sector público. Gobernar debe empezar con más preguntas que respuestas. Una primera pregunta, simple y al mismo tiempo difícil, ¿cuáles son hoy las principales necesidades de la gente? Y no hace falta adivinarlas. Las distintas mediciones llevan tiempo diciéndolo. Para los colombianos, la seguridad y el orden público siguen siendo la mayor preocupación. También lo son el costo de vida, la salud, el empleo, la educación y la pobreza. Las cifras son contundentes. La encuesta Invamer de mayo de 2026 muestra que el 40,8 % de los colombianos identifican la seguridad y el orden público como el principal problema del país. Además, el 83 % percibe que la situación económica ha empeorado y un porcentaje similar manifiesta preocupación frente a la corrupción. El Dane revela que, aunque la pobreza monetaria se redujo al 28 %, el 37,6 % de los jefes de hogar todavía se consideran pobres. La Red de Ciudades Cómo Vamos confirma la tendencia: salud, educación, empleo, pobreza y seguridad siguen encabezando las prioridades ciudadanas. Diferentes metodologías, distintas instituciones y un mismo mensaje: el país ya sabe dónde le aprieta el zapato, pide a gritos: seguridad, justicia, educación, salud y empleo. Aparece entonces una segunda pregunta: ¿con qué recursos contamos para responder a esas necesidades? Y debemos aceptar una realidad incómoda: las necesidades siempre serán mayores que los recursos disponibles. El presupuesto nacional para 2027 supera los $ 575 billones, de los cuales $ 367,6 billones corresponden a funcionamiento, $ 118 billones al servicio de la deuda y solo $90 billones a inversión. Además, enfrenta un desfinanciamiento de $ 30,2 billones, una realidad que obliga a priorizar con mayor rigor. En otras palabras, cada peso debe tener un propósito claro. El verdadero debate no debería centrarse únicamente en cuánto recibe cada sector, sino en qué resultados concretos deberá entregar. Cada peso del presupuesto debería estar asociado a metas medibles y verificables que respondan directamente a las principales necesidades de los ciudadanos. Y finalmente llega la tercera pregunta: ¿cómo debemos operar para convertir esos recursos en resultados? Y más que de reorganizar entidades, hablo de decidir cuál es la mejor forma de trabajar. Si conviene acercar las decisiones a los territorios, aprovechar mejor la tecnología, integrar la información pública, medir permanentemente los resultados o construir alianzas que permitan hacer más con los mismos recursos. La operación es el vínculo entre el presupuesto y las necesidades de la gente. Cuando ese vínculo funciona, las instituciones generan valor público, y cuando no, el dinero se convierte en trámites, las políticas en documentos y las buenas intenciones en frustraciones. Con frecuencia discutimos primero cómo está organizado el Estado y solo después pensamos en cómo vamos a resolver los problemas. Es como contratar una cuadrilla de trabajadores antes de saber qué casa vamos a construir. La buena gerencia pública comienza entendiendo a las personas, continúa administrando con responsabilidad los recursos y culmina diseñando una forma inteligente de operar. El resto son herramientas. Porque, al final, un gobierno no debería ser recordado por las entidades que creó o eliminó, sino por los problemas que ayudó a resolver. Así que, antes de mover los muebles, conviene recordar que quienes habitan la casa importan más que los muebles.
Lo urgente primero
Patricia Rincón Mazo
Con frecuencia discutimos primero cómo está organizado el Estado y solo después pensamos en cómo vamos a resolver

los problemas.
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