Financiamientos en ciencias
Se observan decisiones que reflejan poca comprensión de cómo se hace investigación de alto nivel en el mundo actual.
Nuestra inversión pública en investigación y desarrollo es baja, aun comparada con economías emergentes. En la región, está por debajo de Brasil, Uruguay y Argentina. A pesar de ello, la productividad de la investigación es la más elevada en América Latina y, si bien es inferior a la de países más avanzados, la brecha es menor que en otros ámbitos.
En este contexto, es importante que se reflexione apropiadamente sobre los cambios que se postulan para fondos concursables, sobre todo si no se consideran los eventuales resultados en la calidad de la actividad científica. Por ejemplo, en el llamado a concursos de Fondecyt de posdoctorados, la comunidad académica se encontró con que los postulantes solo pueden ser nacionales o extranjeros con residencia. Ello reduce el pool de personas disponibles sin estar claros los fundamentos de la decisión. Los posdoctorados son una manera efectiva de mejorar la calidad de nuestra investigación y de internacionalizar la academia. Por ello, no deberían estar sometidos a reglas que reflejan poca comprensión de cómo se hace investigación de alto nivel en el mundo actual.
Asimismo, se definieron áreas prioritarias que podrían concentrar hasta el 70% de los recursos asignados. Un escaso espacio hay en ellas para las ciencias sociales y es prácticamente inexistente para las humanidades. No parece razonable ese camino. A su vez, en una presentación en la Cámara de Diputados, la ministra de Ciencias, junto con dar cuenta del funcionamiento de Becas Chile y advertir serios incumplimientos por parte de un 14% de los beneficiarios, planteó optimizaciones al programa que incluirían también la definición de áreas prioritarias, y agregando el que tengan demanda laboral. En un mundo de cambios vertiginosos, pensar que el Estado puede proyectar estos asuntos es iluso. En cambio, una decisión como esta puede significar que personas talentosas y que podrían constituir un aporte al país estén impedidas de cursar estudios por interesarse en el área "equivocada". Si bien esas prioridades aún estarían por definir, dio algunos ejemplos en que las ciencias sociales y humanidades no estaban presentes.
Se ha insinuado que criterios similares podrían extenderse a otros fondos concursables, aunque los pronunciamientos han sido menos enfáticos. Sería muy lamentable que esa fuese la inclinación definitiva. Estas disciplinas han sido siempre fundamentales para comprender las sociedades en las que vivimos, y su importancia, en los tiempos actuales, parece ir en aumento. En el ámbito de Becas Chile, y a propósito de la expansión de la oferta nacional de posgrados, más que definir áreas prioritarias, podría ser razonable que solo se entregaran a quienes ingresen a programas muy selectivos (algo de ello existe en la actualidad, pero con criterios menos exigentes). En suma, se requiere un mayor debate antes de tomar decisiones definitivas en estos ámbitos.