Lunes, 31 de Agosto de 2026

No estamos divididos

ColombiaEl Tiempo, Colombia 31 de agosto de 2026

La humedad de la lluvia y la neblina es atrapada por la vegetación de los páramos y se traduce en agua depositada en el suelo como si este fuera una esponja, para luego iniciar su rumbo en forma subterránea y a través de nacimientos, manantiales, quebradas y ríos, hasta llegar a los acueductos para ser canalizada a los hogares de los colombianos

La humedad de la lluvia y la neblina es atrapada por la vegetación de los páramos y se traduce en agua depositada en el suelo como si este fuera una esponja, para luego iniciar su rumbo en forma subterránea y a través de nacimientos, manantiales, quebradas y ríos, hasta llegar a los acueductos para ser canalizada a los hogares de los colombianos. Más de dos millones cuatrocientas mil personas, habitantes de 15 municipios de Santander y 33 de Norte de Santander, concentradas en su gran mayoría en las áreas metropolitanas de Bucaramanga y Cúcuta, dependen del valioso líquido suministrado por los afluentes ubicados en la zona de influencia del páramo de Santurbán. El nuevo ministro del Medio Ambiente mediante una resolución del pasado 13 de agosto y alegando cumplir un fallo de tutela por violación del debido proceso, revocó el acto expedido por su antecesora el 6 de agosto con el cual se delimitaba y declaraba la Reserva de Recursos Naturales Renovables de carácter definitivo ‘La Baja’, en un sector de la microcuenca de la quebrada La Baja, en el Macizo de Santurbán, comprendiendo 1.493,23 hectáreas de reserva, con base en estudios técnicos y por estar ubicadas dentro de la categoría de conservación y protección ambiental del Plan de Ordenación y Manejo de la Cuenca Hidrográfica del río Alto Lebrija aprobado en el 2020 por la Corporación Autónoma Regional para la Defensa de la Meseta de Bucaramanga. Las pretensiones constantes de grandes empresas mineras, de intervenir en esas áreas para explotar minas de oro, son conocidas por la opinión pública. El país también ha sido testigo de cómo los defensores del páramo han presentado múltiples estudios de expertos demostrativos del grave riesgo para la población de llegar a permitirlas, dado su efecto depredador del ecosistema allí existente y la contaminación del agua destinada al consumo humano, tanto en la superficie como en el subsuelo, por los químicos utilizados. Las consecuencias de satisfacer la codicia empresarial por el metal precioso sumadas a las del cambio climático reflejado en los alocados incendios forestales, inundaciones y extremas sequías aumentan los riesgos para todos los seres vivos (humanos, animales y vegetales). Según organismos nacionales e internacionales el fenómeno de El Niño es un hecho y sus efectos en ríos, quebradas y repositorios de agua de las distintas zonas nacionales van a afectar directamente la sobrevivencia de los colombianos en los próximos meses. A los habitantes del Gran Santander y a Colombia toda les corresponde estar vigilantes frente a las medidas que vaya a adoptar el gobierno nacional sobre la materia, para decirle con firmeza y con un sola voz: "LOS PARAMOS SON INTOCABLES".

Minería en páramos es tan criminal como la minería ilegal
Si a una persona le ofrecen elegir entre Coca-Cola y Pepsi, debe escoger entre una de las dos; mas si le ofrecen más opciones, es muy posible que su primera decisión no sea la misma que la segunda porque entre más opciones, los resultados cambian. Exactamente eso fue lo que pasó en las elecciones presidenciales, donde el presidente De La Espriella ganó por un margen muy pequeño, casi la mitad más uno, y esto hace que muchas personas digan que el país está dividido en dos, lo cual no es cierto, ya que ni el Congreso ni la votación de la primera vuelta tienen esos resultados. Una forma de verlo es que el voto por De La Espriella fue el voto conservador, el antipetrismo, el uribismo y los que realmente votaron por él, y el voto por Cepeda fue de liberales, verdes, antiuribistas, petristas los que votaron por él. Así, es claro que el país no está dividido en dos, aunque muchos prefieran decir que sí para manejar sus propias agendas. La izquierda no tiene la mitad de la votación del país y la derecha, tampoco. Nuestro sistema hace que votemos en segunda vuelta por dos opciones, lo que limita que se pueda saber con certeza por quién realmente votamos. Comprender esto es importante porque así podemos analizar de manera correcta muchos fenómenos políticos y sociales que van a ocurrir en los próximos meses, desde movilizaciones sociales hasta elecciones de alcaldes y gobernadores, donde la idea de que el país está dividido en dos se verá claramente retada y habrá evidencias de que no es así. Colombia históricamente ha sido un país de centroderecha, debido quizá a nuestra propia historia republicana, que se debatió entre liberales y conservadores, quienes ambos iban a misa. La llegada de las guerrillas y el macartismo global movieron el pensamiento político a la derecha, y el señalamiento de que los grupos de autodefensas eran de derecha mueve ahora al país hacia la izquierda, en el mismo momento en que la Constitución de 1991, donde nos definimos como Estado social de derecho, pone los derechos por encima de los deberes y comienza el país a moverse hacia un centroizquierda lentamente. Que los liberales fueron corruptos y los conservadores asesinos; que la izquierda mató a miles de personas y violó a niñas y que los falsos positivos mataron a miles de jóvenes; que la derecha le quiere poner impuestos a todos y la izquierda endeuda al país. Son discursos para anular al otro extremo y posicionarse como la solución moralmente correcta. Y en este juego llevamos por lo menos 120 años, en los cuales nos quieren encerrar en una definición extrema, mientras que más del 40% de la población no piensa así: piensa que la izquierda y los liberales tienen cosas buenas, y los conservadores y la derecha, también. Es curioso cómo la Constitución de 1991 le dio espacio a nuevos partidos políticos para salir del binomio liberal-conservador y ahora hayamos caído nuevamente en esa misma simplificación.
Camilo Herrera Mora
Gustavo Humberto Cote Peña
Fundador de RADDAR.
Exdirector General de la DIAN. gcote@globbal.co
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