El éxito de Meloni
Ha sabido anteponer el pragmatismo a los atavismos ideológicos.
Giorgia Meloni cumplió el viernes 1.413 días en el poder. Al mando del país desde octubre de 2022, la primera mujer en dirigir un gobierno en Italia ha superado el récord de Silvio Berlusconi, si bien este mantiene la marca del gobernante que más tiempo ha ocupado el cargo de primer ministro: cerca de 10 años, pero repartidos en distintas legislaturas. En cuanto a Alcide de Gasperi, el fundador de la Democracia Cristiana, si bien estuvo siete años seguidos al mando, desde 1945 a 1952, lo hizo encabezando ocho gobiernos distintos, a diferencia de Meloni, cuyo Ejecutivo ya es el más longevo en la historia de la república.
De este modo, en un país que ha tenido desde la posguerra 68 gobiernos, con una duración media que no supera los 14 meses, la premier ha aportado una estabilidad que rompe la regla histórica italiana y destaca en una Europa donde las turbulencias abundan. Baste recordar, en un contraste paradójico, que Reino Unido, otrora un bastión de estabilidad, ha tenido siete primeros ministros en diez años, y Francia, cuatro.
Clave en el éxito de Meloni -a quien en Chile el Presidente Kast ha señalado como su principal referente internacional- han sido su pragmatismo y la capacidad de anteponer el interés de su país por sobre atavismos ideológicos. De este modo, disipó los temores que su llegada al poder había generado en el Viejo Continente, donde se la veía como una figura de extrema derecha y antieuropea. Con habilidad supo mantener a raya a sus partidos aliados -que mostraban abierta simpatía por Vladimir Putin- e imponer una postura de claro apoyo a Ucrania. Al mismo tiempo, y contra los pronósticos de muchos, ha cultivado una fluida relación con Bruselas, al punto de transformarse su liderazgo en uno de los pilares de la Unión Europea (UE). Más aún, pese a haber tenido una relación privilegiada con Donald Trump, rehusó -con buen sentido político- apoyar su aventura en Irán y se le enfrentó abiertamente luego de que el norteamericano arremetiera contra el Papa, actitudes que le valieron a la gobernante italiana respaldos transversales en su país.
En materia económica, el balance de su administración es disímil. Si bien ha tenido un manejo presupuestario ordenado y puede mostrar cifras de empleo muy favorables, las reformas que prometió permanecen inmovilizadas. Así, y aunque se trata de problemas estructurales que anteceden a su gobierno, el escaso crecimiento (se proyecta un 0,6% para este año, muy por debajo de la media de la eurozona) y el elevado costo de la vida figuran entre sus pasivos.
Donde su éxito ha sido indesmentible es en materia de seguridad pública y en migración, que fueran ejes de su campaña. Mientras las cifras de delitos se muestran a la baja, las llegadas de migrantes irregulares por mar cayeron un 60% en 2024. La gobernante ha impulsado en la UE la fórmula de pactos con terceros países para recibir a solicitantes de asilo, al tiempo que líderes de signo político contrario (como el ex primer ministro británico Keir Starmer) han reconocido sus logros.
Aunque en la política italiana nada está asegurado -de hecho, el gobierno de Meloni sufrió una dura derrota en marzo, en un plebiscito que echó por tierra su plan de reforma a la justicia-, la premier tiene una buena chance no solo de completar su período, sino incluso de mantenerse en el poder después de las elecciones proyectadas para el próximo año.