Consumo, punta de lanza del crecimiento, se está frenando
El comercio creció 5,3% anual en julio, su menor ritmo en casi dos años, en un resultado que sorprendió negativamente al consenso de analistas y que, según Investigaciones Económicas (IE) del Banco de Bogotá, refleja un menor dinamismo del gasto de los hogares
El comercio creció 5,3% anual en julio, su menor ritmo en casi dos años, en un resultado que sorprendió negativamente al consenso de analistas y que, según Investigaciones Económicas (IE) del Banco de Bogotá, refleja un menor dinamismo del gasto de los hogares. La menor creación de empleo, unas condiciones financieras más restrictivas y la apreciación del peso aparecen entre los factores que explican la pérdida de impulso registrada al comenzar el segundo semestre. El comportamiento de julio mostró una desaceleración extendida entre las categorías comerciales. De las 19 analizadas, ocho moderaron su ritmo de crecimiento y otras cinco registraron contracciones anuales. Así, apenas cerca de una tercera parte de los segmentos mantuvo una aceleración de su actividad. Para IE, el resultado evidencia que el debilitamiento del comercio no corresponde solo a un comportamiento puntual, sino a factores que vienen afectando el consumo. Entre las categorías que registraron caídas sobresalieron las prendas de vestir y el calzado, un comportamiento que, de acuerdo con el análisis, sugiere un agotamiento de la demanda de estos bienes por parte de los hogares. Las ventas de combustibles también continuaron cediendo, en un contexto marcado por una mayor adopción de medios de transporte híbridos y eléctricos. Estos resultados contribuyeron al menor ritmo general observado durante julio. El dato de 5,3% también sorprendió por el contexto en el que se produjo. Julio coincidió con la fase final de la Copa Mundial de la Fifa 2026, un evento que podía contribuir a dinamizar determinadas decisiones de consumo. Pero el desempeño observado mostró que ese impulso no fue suficiente para evitar la desaceleración. IE ya había advertido sobre un posible agotamiento del gasto de los hogares a partir de varios factores. Uno de los elementos identificados por Investigaciones Económicas es el comportamiento del mercado laboral. La menor creación de empleo en las principales ciudades del país ha comenzado a limitar el dinamismo del gasto, mientras que alcanzó en julio su nivel más bajo de ocupación el mercado laboral del año. El deterioro en este frente coincide con la pérdida de fuerza observada en diferentes categorías del comercio durante el inicio del segundo semestre. Condición restrictiva A esta situación se suma el aumento de las tasas de interés. El Banco de la República elevó la tasa de política monetaria desde 9,25% en diciembre de 2025 hasta 12% en julio de 2026. Para IE, este incremento ha configurado unas condiciones financieras más restrictivas para los hogares. El encarecimiento del financiamiento se suma así a un escenario en el que el consumo comienza a mostrar señales de agotamiento. La apreciación del peso constituye otro de los factores señalados en el análisis. Según IE, la fortaleza de la moneda ha reducido los ingresos provenientes del exterior asociados a las remesas y a las exportaciones de bienes y servicios. Aunque se trata de canales diferentes, ambos forman parte del conjunto de condiciones que modifican la capacidad de gasto y el comportamiento de los hogares frente a determinadas categorías comerciales. El informe también identifica otros elementos que contribuyen a explicar la desaceleración. Entre ellos aparecen la expectativa de un ajuste fiscal por parte del nuevo Gobierno, la dilución de eventos considerados relevantes para el consumo, como la Copa Mundial de la Fifa 2026, y el agotamiento del ciclo de consumo de bienes durables. Para IE, varios de estos factores ya se han consolidado y comienzan a reflejarse en la actividad comercial. El panorama se complicó tras el terremoto del 10 de agosto, que afectó de manera importante a Chocó, Valle del Cauca, Risaralda, Caldas y Quindío. Según Fenalco, la emergencia provocó durante agosto una caída cercana al 45% en la facturación de establecimientos ubicados en centros comerciales y ejes comerciales de Valle del Cauca y Risaralda. El impacto añadió presión a un comercio que ya venía perdiendo dinamismo. El efecto también se reflejó en el balance de ventas calculado por Fenalco, indicador que corresponde a la diferencia entre los comerciantes que reportan aumentos y aquellos que informan reducciones en sus ventas. En agosto, este balance se ubicó en +2%, el nivel más bajo de los últimos dos años. El resultado muestra la magnitud del impacto que tuvo la emergencia sobre la actividad comercial en las zonas afectadas. Sin embargo, el comportamiento no fue todavía más pronunciado debido al efecto de las campañas de ayuda humanitaria. Según Fenalco, estas iniciativas impulsaron significativamente la demanda de alimentos, productos de aseo, frazadas y otros bienes destinados a atender a los damnificados. Ese aumento permitió compensar parcialmente la caída registrada en otros segmentos, aunque no logró neutralizar el impacto general de la emergencia sobre las ventas. El gremio también advierte que las consecuencias del terremoto no se limitarían a agosto. La emergencia del 10 de agosto seguirá afectando, según Fenalco, las actividades comercial, industrial, inmobiliaria, de construcción y turística durante el trimestre comprendido entre septiembre y noviembre. Esto introduce un nuevo elemento de presión sobre el consumo y sobre sectores que dependen de la recuperación de las zonas afectadas. Con este escenario, IE considera que las condiciones adversas para el comercio parecen estar consolidándose.