Una brecha que no cierra
Es urgente acelerar la implementación de distintas iniciativas de la agenda pública para avanzar hacia la paridad.
Al ritmo actual de cambios, el cierre de la brecha de género -es decir, la brecha de paridad entre hombres y mujeres- demorará unos 120 años, según indica el Informe Global sobre la Brecha de Género 2026 del Foro Económico Mundial.
Esto es grave. La reconfiguración de la política y la sociedad, un orden geoeconómico en transición, el surgimiento de la inteligencia artificial y una aceleración del cambio climático afectan particularmente a mujeres y niñas. En este contexto, la paridad de género es un aspecto central (no periférico) para el desarrollo humano y para liberar el talento, la innovación, la creatividad y la resiliencia que las economías necesitan para desenvolverse.
¿Cuál es la situación en nuestro país?
En el informe del foro se observa un retroceso de Chile, al pasar del puesto 22 del ranking global de brecha de género al 29 entre 2025 y 2026, entre 145 países. A pesar del retroceso, esto podría parecer un resultado relativamente bueno, pero se requiere desglosar los indicadores para aquilatar la situación real.
Chile tiene un muy buen desempeño en educación y salud, donde se alcanza prácticamente la paridad total. Una situación muy distinta se observa en el indicador de empoderamiento político, donde la brecha es mayor al 50%.
El indicador de peor desempeño relativo de Chile es el de participación económica y oportunidades, donde ocupa el puesto 106 entre 145 países. Al desglosar este indicador, vemos que en participación en la fuerza de trabajo está en el puesto 97; en igualdad salarial, en el 93; en ingresos estimados, en el 96; y en parlamentarios, cargos públicos y gerenciales, en el 89.
Solo en el número de profesionales y técnicos existe paridad total. Pero, a pesar de su nivel de formación, las mujeres ocupan una posición de desmedro y discriminación. La distribución desigual del trabajo no remunerado de cuidados, donde las mujeres destinan una proporción mucho mayor de tiempo que los hombres, frena también su acceso y permanencia en el mercado laboral.
Es urgente acelerar la implementación de distintas iniciativas de la agenda pública para avanzar hacia la paridad: sistema nacional de cuidados, sala cuna universal, mujeres en los directorios, igualdad salarial, priorizar a las mujeres en los planes de empleo.
Cerrar las brechas económicas de género no solo iguala la cancha para hombres y mujeres, sino además permite aprovechar el 100% del talento de la población para acelerar el desarrollo. Según estimaciones del BID, los países del Cono Sur, al cerrar la brecha económica de género, lograrían un aumento del PIB que varía entre el 4 y el 15%.
¿Por qué nuestros países no hacen lo obvio?