Competitividad avícola
Gonzalo Moreno
La competitividad de la avicultura colombiana dependerá cada vez más de su capacidad para convertir la tecnología en mejores decisiones
Gonzalo Moreno
La competitividad de la avicultura colombiana dependerá cada vez más de su capacidad para convertir la tecnología en mejores decisiones. El desafío es que esa transformación llegue a productores de todos los tamaños y contribuya a sostener una oferta confiable y accesible de pollo y huevo para los colombianos. La primera pregunta antes de invertir en tecnología debería ser qué problema necesitamos resolver. Reducir pérdidas, mejorar el uso del agua y del alimento, fortalecer la prevención sanitaria o planear mejor la producción son objetivos que deben orientar esa inversión. Sin una necesidad clara y personas preparadas para aprovecharla, una nueva herramienta difícilmente se traducirá en mejores resultados. En nuestras granjas y plantas se genera información sobre consumo de alimento, condiciones ambientales, agua y rendimientos. Su valor está en lo que hacemos con ella. Identificar una variación a tiempo permite investigar sus causas y actuar antes de que afecte la salud de las aves o el desempeño de la producción. Esa capacidad de anticipación es una de las principales oportunidades de la tecnificación. Pero aprovecharla exige más que instalar sensores o incorporar sistemas de análisis. Requiere formar a los equipos y conectar la información con las decisiones cotidianas. El criterio del médico veterinario y la experiencia del responsable de granja siguen siendo fundamentales para interpretar los datos y definir cómo actuar. El reto es ampliar el acceso a esa transformación. Si la tecnificación avanza únicamente entre quienes tienen mayor capacidad de inversión, corremos el riesgo de profundizar las diferencias entre productores. Por eso, la conversación debe incluir financiación, asistencia técnica, conectividad y formación, con soluciones que respondan a las distintas escalas y realidades de la producción avícola. Desde Fenavi consideramos que cerrar esa brecha debe ser una prioridad compartida entre el sector, las instituciones públicas, la academia y los proveedores de tecnología. Necesitamos que más productores puedan identificar qué herramientas les sirven, evaluar sus costos y beneficios y contar con acompañamiento para incorporarlas. Y es una oportunidad para que las nuevas generaciones encuentren en el campo un espacio de desarrollo profesional e innovación. Esta apuesta tiene una consecuencia que va más allá de las granjas. Prevenir problemas sanitarios, reducir pérdidas y utilizar mejor los recursos contribuye a dar estabilidad a la producción de dos alimentos esenciales para los hogares colombianos. Allí se conecta la competitividad del sector con la sostenibilidad y la seguridad alimentaria del país. El éxito de la tecnificación debe medirse por los problemas que resuelve y los productores que puedan aprovecharla. Nuestra tarea es lograr que esa transformación fortalezca a quienes producen y contribuya a mantener el pollo y el huevo al alcance de los colombianos.
Presidente de Fenavi.