Un rosario para León XIV
Desde hacía siete años, Pablo guardaba el cuero de Firulai, su caballo que había tenido que sacrificar.
Pablo Reyes nació en Florida, pero vive en Sarandí del Yí, Durazno. Es guasquero y enseña su oficio en los dos pagos. Hace unos meses, cuando se anunció la agenda de la visita del papa León XIV a Uruguay, lo visitó la directora de Cultura de la Intendencia de Florida, Adela Dubra para preguntarle si podía hacer algo con materiales autóctonos para regalarle al Santo Padre. "Claro que puedo", respondió sin dudar y enseguida propuso confeccionar un rosario con tientos de lonja.
Reyes tiene 35 años, está en pareja con Silvia, es católico y devoto de la Virgen de los 33, y como todos los católicos espera con mucha ilusión la llegada de León XIV. Siendo un adolescente, su abuelo materno le enseñó a trabajar el cuero. Mostró tanto interés y habilidad que su maestro lo apodó "el loco de los retazos".
Desde hacía siete años, Pablo guardaba el cuero de Firulai, su caballo que había tenido que sacrificar. Decidió utilizar esa lonja para el rosario. Comenzó a trabajar, cortando el cuero en hebras de 1,5 milímetros. "Trabajaba un promedio de cinco horas por día, hasta que me daba la vista", me contó. De esta manera las 59 cuentas del rosario comenzaron a tomar forma.
Llegado el momento de hacer la medalla de la Virgen, optó por usar crines del cuello y la cola de Sucesor, su actual caballo hijo de Firulai. Allí el trabajo se hizo más arduo aún, porque cada tiento tuvo que hacerlo con ocho hebras y en lugar de la imagen hizo un monograma. Después fue el turno de la cruz, que llevó doce tientos en una parte y veinticuatro en otra.
Reyes no oculta su emoción y alegría por el trabajo realizado. Nunca imaginó que una artesanía hecha por sus propias manos fuera para un papa. En todo este tiempo, no le comentó a nadie lo que estaba trabajando. Pero un vecino, periodista (siempre hay alguno en la vuelta) se enteró y difundió la noticia. Ahora sueña con poder entregarle él mismo el rosario a León XIV y, en pocas palabras, explicarle cómo lo hizo. Es consciente que hay protocolos y medidas de seguridad que cumplir, pero la ilusión la tiene.
El rosario hecho por Pablo es una muestra elocuente de otros muchos trabajos, no necesariamente regalos, que centenares de voluntarios, con inmensa alegría y entusiasmo, llevan adelante en Florida, Paysandú y Montevideo para la visita del Sumo Pontífice. También expresa lo que significa su viaje para los hombres de buena voluntad de todos los credos y sin ellos de nuestro país.
Llega León XIV, el jefe del Estado Vaticano, el obispo que nació en los Estados Unidos e hizo historia por su labor pastoral y compromiso social en Perú. El hombre que se emocionó hasta las lágrimas el 8 de mayo de 2025, cuando salió a saludar por primera vez al mundo, desde el balcón de la basílica de San Pedro. Y que ese mismo día se reconoció hijo de San Agustín (agostino), y que al dar la bendición al mundo habló de," una paz desarmada y una paz desarmante, humilde y perseverante".
Entonces, habló de una iglesia abierta" a todos los que necesitan nuestra caridad, nuestra presencia, el diálogo y el amor".
Solo cabe agradecer a todos los Pablos que están dando de corazón lo mejor de sí mismos, para recibir al obispo de Roma. ¡Bienvenido, León XIV!