Sábado, 07 de Noviembre de 2026

Líderes o designados

UruguayEl País, Uruguay 7 de noviembre de 2026

A diferencia de sus antecesores, Orsi no buscó por iniciativa propia la presidencia, no organizó su grupo de apoyo, no lideró él la discusión sobre su programa.

La sensación de que el partido que gobierna al país carece de buenos liderazgos, se confirma con el paso del tiempo y con el anodino (por decir lo menos) estilo en que se ejerce el gobierno.

Podrá decirse que la crisis de liderazgo no es exclusiva del Frente y afecta a todos los partidos; el problema es que no lo hace de forma igual. Quizás cueste imaginar una figura dominante en el Partido Colorado, pero tiene dirigentes intermedios sólidos y que conocen de sus temas. El Partido Nacional cuenta con un líder de notable presencia a nivel nacional como es Luis Lacalle Pou y pese a que en los liderazgos intermedios hay de todo, cuenta con figuras de peso, con experiencia y llegada.

No ocurre en el Frente Amplio. No exhibe figuras de talla ni en el Ejecutivo ni en el Parlamento, como sí lo hizo en el pasado. Al principio estuvo Liber Seregni acompañado de quienes dirigían los partidos que formaron la coalición de izquierdas, todos políticos de trayectoria. Luego Tabaré Vázquez asumió la conducción y en la última etapa ese liderazgo fue compartido por Vázquez, José "Pepe" Mujica y Danilo Astori. Hoy ninguno de ellos está y la orfandad se nota. No se vislumbra en el horizonte quienes podrían concretar ese aguardado recambio de liderazgos.

Hasta la segunda presidencia de Vázquez, los principales líderes tuvieron fuerte impronta personal y aspiraban a ser ellos los futuros presidentes. Seregni y Astori no lo lograron, Vázquez y Mujica sí. Pero todos quisieron ser presidente y todos, dentro del complejo tramado que es el Frente, tuvieron un equipo propio que trabajó para lograr ese cometido.

Distinto es el caso de Yamandú Orsi. Como bien explicó el reconocido periodista Nelson Fernández en una disertación ante un almuerzo del Club Uruguayo Británico, Orsi entraría dentro de la categoría de "presidente designado". A diferencia de sus antecesores, Orsi no buscó por iniciativa propia la presidencia, no organizó su grupo de apoyo que promoviera su candidatura, no lideró él la discusión sobre su programa de gobierno.

Fue el MPP quien decidió que el candidato debía ser Orsi. Fue Mujica quien instaló la idea, para presentarlo en 2019 aunque finalmente optó por esperar, quizás porque no estaba pronto, o porque se pensó que sería una apuesta perdida en una contienda con Lacalle Pou. Fue el MPP, más que Orsi, quien le armó un equipo en la Intendencia de Canelones: asesores no municipales, sino para trabajar pensando en la presidencia.

Eso explica porqué, más allá de que no muestra ser un gran presidente, Orsi tampoco emerge como líder. De ahí el término "presidente designado", fruto de la decisión de un sector pero sin una decidida ambición personal.

¿Quién entonces puede surgir como candidato para la próxima elección y ser el referente que al Frente le está faltando? Con dudas y curiosidad, algunos empiezan a prestarle atención al ministro de Economía Gabriel Oddone. En una reciente entrevista realizada por El País, el asesor de varios candidatos y presidentes, Francisco
Vernazza, sostuvo que veía como una figura central a Oddone "porque representa a un tipo de actor político escaso". Explicó que el ministro sumaba "una maximización de la formación técnica" combinada con "un gran sentido de la política". Dijo que no pretendía hacer ningún pronóstico pero que lo veía como alguien que podía "mover la curva de la evolución del Frente Amplio".

En un Frente que ha llenado los cargos de gobierno con militantes más que políticos, Oddone resalta justamente por ser la excepción: mezcla especialidad técnica y cierto olfato político, algo que no se esperaba de él.

¿Alcanza eso para consolidar un liderazgo y convertirse en candidato? Por ahora y por descarte es el único que tiene las condiciones. Pero en un Frente enojado con su gobierno no solo por su estilo, sino por no ser lo suficientemente radical, Oddone no atraería el apoyo de quienes hoy reclaman otra cosa. Es verdad que entre los votantes (más que entre los militantes) hay gente que aspira a que se consolide otra vez una corriente de izquierda moderada. Algo que en su momento tuvo Astori y no tiene Oddone.

Dada la alta desaprobación al gobierno de Orsi, no falta quienes apuestan a que esa caída perjudicará al Frente en las elecciones. Pero nada asegura que sea así. El frentista puede estar enojado con su partido, pero no por eso vota a otro.

De todos modos, el Frente no sale de su crisis de liderazgo en la que entró en 2019. Los sindicalistas llevados a políticos serán vociferantes, pero no seducen. La ingeniera que vino de Antel, llegó alto, tiene seguidores, pero también genera resistencias fuertes. Las caras frescas que buscó Mujica poco antes de morir, no pasan de ser más que eso: caras frescas.

Sus votantes igual le son fieles. Se animaron a votar a Daniel Martínez y les fue mal. Se animaron a votar a Orsi y les fue bien. Habrá que ver ahora a quien encuentran para el futuro. Más que candidatos, lo que necesitan es líderes.
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