¡Viva el pueblo brasileño!
Han pasado dos semanas desde el histórico triunfo de Lula en Brasil; desde ese día hemos presenciado la erosión del poder de Trump en Estados Unidos y una oleada de protestas liderada por jóvenes de varios países europeos
Han pasado dos semanas desde el histórico triunfo de Lula en Brasil; desde ese día hemos presenciado la erosión del poder de Trump en Estados Unidos y una oleada de protestas liderada por jóvenes de varios países europeos. No podía dejar pasar la ocasión para rendirle un homenaje al pueblo brasileño y a su extraordinaria movilización, crucial para hacerle frente a la extrema derecha. Si bien no estuve allá durante las elecciones, seguí de cerca la que fue una campaña electoral sin precedentes en América Latina. Muchas noticias, sobre todo internacionales, se han centrado en el "fenómeno Janones" o janonismo, haciendo referencia a la estrategia digital del diputado André Janones, quien, después de la primera vuelta, creó el "Ejército de Lula", un canal de WhatsApp que pasó de tener 60.000 a casi 11 millones de seguidores en apenas tres semanas. El entusiasmo electoral no fue solo motivado por el canal de Janones. Los brasileños, al darse cuenta de que Meta estaba apoyando abiertamente a Flávio Bolsonaro y obstaculizando la campaña de Lula, fueron movidos por la indignación, lo que intensificó su activismo digital. En este sentido, se podría decir que la derecha no gana las elecciones porque sea más experta que la izquierda en el uso de las redes, sino porque el algoritmo favorece la expansión de sus ideas. Las redes no son neutrales, por esto los brasileños sintieron la necesidad de disputar el campo digital con más fuerza. En una anterior columna, escrita después de la primera vuelta, afirmaba que la virada no era fácil, pero que había dos aspectos importantes que indicaban que el resultado podía ser diferente al colombiano. El primero fue la rapidez con la que la izquierda brasileña enderezó el rumbo: los lamentos duraron apenas 24 horas. El segundo aspecto es que la consigna ‘Dictadura nunca más’ pesa con fuerza en la sociedad brasileña, así se posicionó con éxito la idea, real, de que esas podían ser las últimas elecciones en democracia, y de que sería la última oportunidad de votar por Lula, uno de los mayores líderes políticos del mundo. Sin embargo, analizando el resultado final, sería difícil decir cuál fue el elemento más importante, lo crucial fue que todos los requisitos para el triunfo se lograron de manera simultánea. Por ejemplo, había que convencer no solo a los electores de los otros candidatos, también a los que habían votado en blanco o a los que habían anulado su voto. Otro reto importante era reducir la abstención. Había que convencer también a los mayores de 70 años, cuyo voto es optativo, a que salieran a votar: fue muy conmovedor ver cómo muchos jóvenes acompañaban del brazo a sus abuelos para que pudieran llegar a las urnas. Los debates fueron fundamentales: antes de la primera vuelta, el foco del debate había sido el escándalo del Banco Master. En cambio, entre la primera y la segunda vuelta, gracias a los debates televisados, el foco pasó a ser la vida y las propuestas de ambos candidatos. Cabe destacar también el papel del Estado: antes de la segunda vuelta se aprobaron proyectos importantes como el fin de la escala 6×1, lo cual demostró que Lula todavía tenía juego político y le permitió aumentar su favorabilidad. La movilización en las calles fue otro elemento importante en el cual los estudiantes universitarios jugaron un papel clave. El pueblo brasileño salió a las calles como nunca lo había hecho desde el fin de la dictadura. Fue la suma de todos estos factores lo que permitió esta victoria histórica, una victoria de la cual la izquierda colombiana tiene mucho que aprender. Por esto gritamos: ¡Viva Brasil! ¡Viva el pueblo brasileño!
Fue la suma de todos
estos factores lo que
permitió esta victoria histórica, una victoria de la cual la izquierda colombiana
tiene mucho que aprender.
EL HISTÓRICO TRIUNFO DE LULA
Sara Tufano