Domingo, 13 de Octubre de 2019

El sector privado y su rol en la recuperación post-María

Puerto RicoEl Nuevo Dia, Puerto Rico 13 de octubre de 2019

Esta semana, la prestigiosa revista de negocios Forbes publicó un artículo titulado, "Private Sector Must Step Up to Spur Puerto Rico’s Recovery and Growth"

Esta semana, la prestigiosa revista de negocios Forbes publicó un artículo titulado, "Private Sector Must Step Up to Spur Puerto Rico’s Recovery and Growth". El escrito, de la autoría de Richard Levick, abordaba la necesidad de que el sector privado se apodere del proceso de recuperación de la isla.
En síntesis, el artículo concluía que ante los retos externos e internos que enfrenta la isla, el sector empresarial tiene que asumir el liderazgo en el proceso de reconstrucción de Puerto Rico y del proceso de atracción de inversión para fundamentar el crecimiento sostenido de la economía. Desde la visión de uno de los entrevistados, Rogelio Cardozo, un ejecutivo de un banco internacional, indicaba que la isla tienes las cualidades para atraer inversión de América Latina y otras partes del mundo.
Al igual que Cardozo, yo planteo que es la inversión privada recurrente la que dará fuerza al desarrollo económico, y no los fondos federales que no son recurrentes. El planteamiento de que sea el sector privado la fuerza principal que mueva y transforme la economía se ha abordado antes, pero ahora tiene más vigencia que nunca.
El pasado viernes, 20 de septiembre, se cumplió el segundo aniversario del paso destructivo del huracán María. Irónicamente, la destrucción creada por el huracán ha dado el acceso a fondos federales que han permitido crear un dinamismo artificial a la moribunda economía local. Desde el impacto de María, se han inyectado $20,000 millones en diversos fondos que van desde $5,000 millones de la Agencia Federal para el Manejo de Desastres (FEMA) hasta las aseguradoras que ya han pagado $6,000 millones.
Estos fondos no recurrentes le permitieron a la economía crecer moderadamente durante todo el 2018 y hasta la mitad del 2019. La expectativa de que el gobierno federal desembolse $45,000 millones adicionales ha creado un gran entusiasmo dentro de la comunidad empresarial, que ve en esos fondos una gran oportunidad para reactivar la economía. Aquí precisamente es donde empiezan los problemas.
Claramente, Puerto Rico necesita urgentemente la mayor cantidad de recursos posibles para iniciar su reconstrucción. La infraestructura ha quedado en mal estado, particularmente el sistema energético, y ni hablar de las carreteras. Hay que construir 90,000 casas nuevas en terrenos seguros y rehabilitar mucha infraestructura en los municipios.
SE REQUIERE MUCHO MÁS QUE LOS FONDOS FEDERALES
Sin embargo, sería un error crear una dependencia absoluta en los fondos de recuperación. Percibo que al igual que otras instancias históricas, el sector privado está dependiendo demasiado en fondos federales que no son nuestros, que no controlamos y peor aún, no son recurrentes.
Dentro de la actual coyuntura, lo último que debería hacer el sector empresarial es simplificar la compleja situación fiscal y económica, y solamente apostar a que "Tío Sam’’ abra el grifo de los billetes verdes para fundamentar el proceso de recuperación económica. Evidentemente, la tarea es mucho más compleja y nos obliga a "pensar fuera de la caja".
En primer lugar, a 24 meses del impacto de "María", el gobierno federal nos envía mensajes cada día más claros de que posiblemente no envíe todos los fondos que nos han prometido, y si los envían, será por cuentagotas. El máximo jefe del gobierno federal, Donald Trump, ha sido conciso y directo, dejando saber su visión en torno al proceso de recuperación y el desembolso del dinero. Bajo el pretexto de que tenemos una clase política corrupta, Trump ha dado instrucciones a las agencias, de que se utilicen mecanismos de supervisión mas estrictos para el envío del dinero a la isla.
En segundo lugar, los recursos federales para la reconstrucción no son recurrentes. Al igual que los fondos ARRA, ($7,000 millones), enviados en el 2010, el dinero ofrecido en esta ocasión también se va a acabar y la economía volvería a recaer si no se toman estas medidas.
En tercer lugar, se parece obviar que, para salir del proceso de quiebra, administrado por la Junta de Supervisión Fiscal (JSF), se requerirán medidas dolorosas y reformas estructurales para alcanzar un crecimiento orgánico de la economía. La percepción de que lloverán millones desde el cielo, cortesía de los federales, ha creado un espejismo no muy diferente a los que se crean en los desiertos.
LOS MALES ECONÓMICOS NO SE CURAN SOLOS
Los problemas estructurales que tiene esta economía no se van a curar solos, y van a requerir un liderato del gobierno y del propio sector privado. Tampoco se debe obviar la posibilidad de que la economía de Estados Unidos caiga en recesión, y eso puede tener ramificaciones en la economía local.
En fin, me parece que el sector privado debe ampliar su visión de las oportunidades y desafíos que impone la actual coyuntura económica. La inyección de fondos federales es un componente importante del plan económico a forjarse.
Sin embargo, hay que incorporar otras estrategias más puntuales, como por ejemplo, la rehabilitación de la competitividad de la isla, el fortalecimiento de las industrias locales, el desarrollo de una capacidad de exportación, la innovación tecnológica, y la capacidad de nuevamente crear riqueza.