Sábado, 04 de Abril de 2020

Nuevos intereses

ChileEl Mercurio, Chile 4 de abril de 2020

Ni la vida ni los intereses son inmóviles

Ni la vida ni los intereses son inmóviles. Al contrario, están en permanente oscilación. De ahí que, a medida que el hombre madura, muchas veces descubre también nuevas motivaciones, vocaciones que quizás aguardaban ocultas a que fuesen conocidas y apreciadas en una etapa más tardía de la propia vida.
En la mayoría de los casos ocurre que, cuando se sale del colegio, se está aún demasiado joven para tomar decisiones tan radicales sobre la profesión o el oficio a seguir. Por el contrario, con enorme frecuencia la persona requiere de más tiempo, de más experiencias aquilatadas y asentadas en el corazón y en la conciencia, para que sepa ver en sí mismo otros talentos y aptitudes. Es decir, a los dieciocho años el mapa de las propias capacidades no se ha desplegado por completo. A esa edad falta todavía espesura existencial para darse cuenta de que, al hacerse mayor, aparecerán otros propósitos en el horizonte. Cuestiones que en la juventud se veían como de vida o muerte, con el paso de los años se vuelven irrelevantes. En cambio, horizontes jamás imaginados en la mocedad emergen significativamente en la medianía de la existencia. En consecuencia, lo que el ser humano hace y lo define es, asimismo, algo que tiene que ver con las perspectivas de los distintos momentos de la vida.