Domingo, 07 de Marzo de 2021

Brisa fresca

ColombiaEl Tiempo, Colombia 15 de enero de 2021


Rodolfo Segovia Salas
Colombia está recibiendo una estimulante y bienvenida bocanada de aire fresco con el petróleo Brent a 55 dólares por barril


Rodolfo Segovia Salas
Colombia está recibiendo una estimulante y bienvenida bocanada de aire fresco con el petróleo Brent a 55 dólares por barril. Ese precio no se veía desde hace casi un año, cuando desavenencias entre pesos pesados y la pandemia lo degradaron a un tercio de ese valor. Buena cosa tanto para la economía nacional, como para las finanzas públicas. El beneficio de un mayor valor por barril de petróleo es doble: la evidente de una mejor remuneración y el estímulo para producir mas barriles. A principios de año pasado se preveía que Colombia extraería 900.000 barriles por día (b/d) en el 2020. Pero en los últimos 10 meses llegó a apenas a cerca de 750.000 b/d en promedio. El menor valor del petróleo condujo a que se cerrara la producción de los campos mas costosos-Colombia no es un país de bajos precios para el crudo puesto en puerto de exportación- y se redujera la inversión en mantenimientos, al disminuir los flujos de caja de las compañías petroleras, incluida Ecopetrol. El ya próximo control de la pandemia ha contribuido al repunte de las cotizaciones del crudo, pero para lo inmediato el factor determinante ha sido la decisión de Arabia Saudita de retirar hace una par de semanas unilateralmente un millón de barriles del mercado hasta fin de marzo. No la acompañaron en recorte ninguno de sus socios en la OPEP ampliada (OPEP+), que incluye Rusia, la cual. por el contrario, aumentó ligeramente su cuota. Habrá que esperar el repunte de las economías desarrolladas para saber a que ritmo, manteniendo precios, se reabsorberá la reaparición de los barriles eliminados por la Arabia Saudita. Los entusiastas no deben hacerse ilusiones. La OPEP+ mantendrá el mercado bien surtido. No se permitirá que los precios suban muy por encima de los valores que los Saudís con su recorte han estimulado. La razón es muy sencilla: el fracking. Es muy dudoso que las grandes naciones petroleras dejen salir de nuevo el genio de la lámpara. Ese componente de alto costo de la oferta, muy escarmentado por su debacle financiera cuando, salvo los mejores, no pudo ni siquiera recuperar el capital invertido, después de años de banqueros laxos, se mantendrá a raya. Esas épocas de desenfreno no volverán, como las golondrinas de los enamorados de Bécquer. Hay un corolario del recuadre petrolero que no puede sino convenir a Colombia. Resulta que desde hace cinco años el suministro de crudo a los EE. UU. desde la Arabia Saudita ha venido declinando. Era de un millón de b/d en 2015 y el mes pasado se redujo a cero. Si bien no permanecerá tan bajo, no deja de ser un descomunal hito geopolítico: adiós a la dependencia de petróleo del Medio Oriente. Varios presidentes de USA apostaron sus reputaciones a lograrlo. Y significará un terremoto en política exterior. ¿Cuánto tiempo más permanecerá la Quinta Flota anclada en Bahréin? El reacomodo valorizará los modestos barriles colombianos. Marginalmente, los Estados Unidos privilegiarán los suministros del continente americano(como en su día lo hicieron con los venezolanos): Canadá (ante todo), Brasil, próximamente la Guayana y Colombia. Brisa fresca era lo que necesitaban lo Galeones para irse a acurrucar el la rada en Cartagena en tiempos de don Sancho Jimeno, su adalid en 1697.
Ex ministro - Historiador. rsegovia@sillar.com.co